martes, 1 de abril de 2014

Quiero Tu Amor



Había llegado el momento de decirle al Sr.Q lo que sentía por el. Pero antes tenía que ser sincero con el Niño F, quien ahora que sabía que me gustaba alguien más, lo único que hacía era insistirme y escribirme todo el tiempo, e invitarme a salir e inventaba estrategias para que nos veamos. Me pregunto porque no hizo eso cuando estaba dispuesto a darle la oportunidad. La respuesta es muy simple: Porque nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde. ¿Por qué cuando nos rechazan de repente nos enamoramos más? Es inentendible. Como sea, por lo pronto mi idea era seguir siendo sincero con él y decirle que no podía porque tenía a alguien más en la cabeza, que no era un buen momento. A veces parecía entenderlo y otras veces recibía esas llamadas borrachas a las 5:30 am que todos recibimos alguna vez. Llamadas que dejé de atender.



Yo solo podía pensar en mi reencuentro con el Sr. Q. No podía concentrarme en nada más, hasta estaba bloqueado para escribir estas columnas. Toda mi creatividad estaba enfocada en pensar como le iba a decir que me gustaba desde que nos conocimos y todo lo que sentía por el. Que no lo podía sacar de mi mente, que no había pasado un día en que no haya pensado en el. Y en ese momento sacaba del bolsillo una estupidez que guardé de la primera vez que me di cuenta que estaba enamoradísimo de el. En mi mente podían pasar dos cosas: A). El se reía y me miraba con cara de lástima y vergüenza y me decía que estaba todo bien pero que solo me veía como un amigo más. B). El me decía que también sentía algo por mi y nos besábamos apasionadamente. Al otro día me despertaba a su lado, el dormía sonriente, yo lo observaba feliz y la película fundía a negro. C). Me decía que no estaba enamorado de mí, que todavía sentía algo por su ex y después de esa noche, no nos veíamos nunca mas. D). Ninguna de las anteriores.

Claro, basado en previas declaraciones de amor, mi record no era para nada alentador. Entre las horribles experiencias había: dos "No soy gay" (que resultaron grandes mentiras), una interrupción en el medio de la declaración para decirme: "Mirá no estoy interesado PARA NADA (y me da la espalda)" , el Sr.C que llevó de sorpresa a su mejor amigo a nuestra primera cita en la que me declaraba y un tipito que me tiró el papel con mi número de teléfono que le había dado en la cara y salió corriendo. Con razón estaba nervioso. Pero ya había pasado mucho tiempo de eso, ahora todos eramos más maduros ¿no?. Traté de ir con calma, como cuando entrás a un examen oral y te relajás.



La noche anterior no dormí casi nada. Estaba tenso de que me cancelara a último momento, pero por suerte no pasó. Nos encontramos en la plaza donde habíamos quedado. El estaba más hermoso de lo que lo recordaba. Nos damos un abrazo de reencuentro lindo, muy lindo. Todo el reencuentro parecía íntimo, relajado, hasta que le pregunté que pasó con su novio. Me contó como terminaron y lo que había pasado. Y me dice que ahora por un tiempo no quería saber nada con nadie, que por suerte se iba de vacaciones unos meses, así no tiene que saber nada de su ex ni de nadie. Quiere pasarla bien, solo. Le pregunté cuando se iba, y me dijo que en una semana y me invitó a su fiesta de despedida. Comencé a dudar si decirle en ese momento todo lo que sentía por el, cuando sabía que no queria saber nada con nadie. Más allá de mi cobardía, también me parecía medio en vano, el quería irse de viaje a despejarse y no tener que pensar en nada, yo no le iba a decir todo lo que sentía por el. Me parecía hasta egoista y cuando te gusta alguien, o mejor dicho, cuando realmente te gusta alguien, pensás primero en su bienestar antes que en el tuyo. Si necesitaba ese tiempo, estaba bien, quizás volvía relajado y con su ex superado, iba a ser mejor. A veces, es un gran error pensar en tu timing cuando queres comenzar algo nuevo con alguien. También tenes que pensar en el timing del otro, pensar si es el momento correcto.

Ya en su despedida se lo veía divirtiéndose como cuando lo conocí, al fin al cabo, ese era elSr. Q del que me había enamorado. En la fiesta la pasamos estupendo y en la despedida lo único que pude decirle es que lo iba a extrañar. Nunca supe si me escuchó o no. Por como me abrazó supuse que si.



Durante sus vacaciones el Sr. Q me escribía seguido para saber como estaba, me mandaba fotos y cosas así. Pero en la ciudad el Niño F no paraba de acosarme siempre que me lo encontraba. Hasta comenzaba a convencer a mis amigos para que le diera una oportunidad. Pero yo les explicaba que por ahora era imposible que no viera al Niño F como "la derrota de no estar con el Sr. Q" y no era justo ni para el, ni para mi. Lo que no quería decir que no lo quisiera, o que no valoraba. Algunas veces, hace falta que un tercero se interponga en el camino, para que nos demos cuenta cuanto queremos a alguien. Lo que no le quita mérito, ni importancia, al contrario, es necesario. Todos fuimos ese tercero alguna vez para alguien. Yo quería el amor del Sr. Q y siendo honesto no quería conformarme con nada ni nadie que no fuera el.

Meses habían pasado, el Sr. Q estaba de nuevo en la ciudad, yo lo sabía, pero no quería atosigarlo a penas llegó, esperé a que me escribiera el. Y así lo hizo, me dijo que esa noche salía y que nos íbamos a ver en el boliche. Esa noche salí con mis amigos contentísimo y en el bolsillo tenía esa estupidez-que-guardé-del-primer-día-que-me-di-cuenta-que-me-gustaba y mucha, mucha esperanza de decirle todo finalmente esa noche. Con mi amigo José (ex – amor imaginario que justo había venido de visita a la ciudad) fuimos a buscarlo. El lugar estaba llenísimo. Y de repente lo vi. Nuestras caras se iluminaron y lo fui a abrazar bien fuerte, el hizo lo mismo. Charlamos un rato y no podía disimular mi contentura. De repente el se puso raro e hizo un silencio. Yo lo quedé mirando, pensaba que me iba a decir algo serio, pero no. De atrás mío salió un chico que se acercó y lo besó en la boca. Me lo presentó. Era el chico con el que estaba saliendo. Ahí me dieron muchas ganas de llorar, entonces inventé una excusa y me fui con mi amigo José, que por suerte estaba ahí, porque me largue a llorar en su pecho. Me dio vergüenza de que alguien me viera lagrimear, así que corrí al baño y me escondí ahí hasta que se me pasara.



Cuando salí y los vi besarse tan apasionadamente, supe que era el final, porque entendí que no era algo nuevo, eso venía de antes. A veces también hace falta de un tercero para que nos demos cuenta que el otro no te quiere. Seguramente mientras me escribía a mi desde su viaje, también le escribía a el y estaba bien, estaba perfecto, quizás yo había malinterpretado todo. Pero sea como fuera, era hora de dar vuelta la página, no podía seguir mendigando el amor del Sr. Q. Quería su amor, pero no así. Si no había sucedido hasta entonces, quizás no tenía que suceder.

Un poco me arrepentía de no habérselo dicho cuando tuve la oportunidad antes de su viaje. Pero bueno. No hay mas nada que hacer.

A veces en mis propias columnas no me entiendo a mi mismo y es porque todo este tiempo estuve tan fuera de mi y focalizado en otro, que siento que me perdí, quizás eso es lo que me estuvo bloqueando a mi y a mi escritura. Eso tenía que cambiar. Durante este último año estuve distrayéndome a mi mismo de mi mismo y no se porque tengo tanto miedo de estar conmigo mismo, si hay algo que sé, es estar conmigo mismo y después de todo, no esta nada mal. Hasta aprendí que puedo pasarla bien, con mis amigos y haciendo lo que me gusta. Si quiero un amor nuevo y diferente, quizás era hora de empezar a pensar diferente. Y aunque busque un amor de película, quiero que en la película los personajes se quieran por igual y luchen por igual por estar con el otro. No hace falta dejar de ser uno mismo para estar con alguien más. Quizás estando feliz con uno mismo, se atrae a una persona feliz consigo misma y dispuesta a hacer feliz a otra. Por suerte estaba por irme de viaje, y aunque me iba solo, estaba bastante entusiasmado con lo que estaba por venir. Porque mientras tanto, si estaba conmigo mismo, todo iba a estar bien.

Pablo M. Acuña

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Pregunta del foro: ¿Recordás alguna vez que le hayas declarado tus sentimientos a alguien?¿cómo fue?

jueves, 13 de marzo de 2014

Los Juegos Del Hombre: En Llamas




Habían pasado 3 semanas desde que pasé la noche con el Niño F, durante esas semanas, se repetía la siguiente secuencia: durante la semana no me escribía prácticamente y reaparecía el viernes para preguntarme si iba a salir o a donde. En el boliche, me trataba como la primera vez que nos conocimos, nos mirábamos y dábamos mil vueltas hasta que me hacia una seña para ir a un lugar donde no nos viera nadie, y ahí nos besábamos sin parar. Según él, le daba vergüenza besarme en frente a sus amigos, que supuestamente son"hetero" y tampoco le gustaba besarme en frente a la gente en general. Según yo, era cualquiera. Pero cada vez que eso pasaba me decía a mi mismo: ¿Qué esperabas?¡Es una criatura!. Tampoco ayudaba que tenía en mi mente al Sr. Q. que había cortado con su novio y que se quería juntar a "ponerse al día". Pero mi idea era posponer el encuentro hasta más no poder. Por ahora me esforzaba por darle la oportunidad al Niño F, aunque a veces dudaba si era lo correcto porque ahora el juego se había invertido. No entendía en qué momento se dio vuelta todo. ¿Tan rápido se le había apagado la chispa de seducción?¿yo mismo se la apagué?. Tampoco entendía cómo es que siempre termino en esta situación. ¿Por qué siempre me ponía en este lugar en donde yo tenía que ser el que la reme?¿Por qué, aún cuando alguien quiere estar conmigo, tengo que ser yo el que termina haciendo todo el trabajo?¿Acaso siempre voy a ocupar el mismo lugar en el juego?

Eso me daba bronca, porque cuando alguien me gusta a mí, yo remo como un condenado. Es más a esta altura debería estar compitiendo en los Juegos Olímpicos. Tengo toda la paciencia del mundo, planeo estrategias para estar cerca, trato de hacer lo imposible para conocerlo más e insisto e insisto lo más que puedo tratando de no asfixiar. ¿Cuándo alguien va a hacer eso por mí?

Quizás tiene que ver con el juego de seducción que, para cierta gente, se termina cuando consigue que la otra persona se interese. A veces rechazar a alguien hace que esa persona se esfuerce y cuando finalmente bajás la guarda, dejas de interesarle. Se apaga la llama. La conclusión es que en realidad esa persona nunca estuvo enamorada de vos, sino del juego de seducción. Es uno de esos juegos que el hombre juega hace años. Lo que nunca se dan cuenta, es que el juego más difícil y más adrenalínico, es tratar de estar en una relación y seducir a alguien todos los días. ¿Porque nadie se anima a ese juego?



Mientras el Niño F daba vueltas para encontrarme a escondidas nuevamente, me encontré con mi amigo Ariel y me preguntaba por un amigo mío. Me dijo que estaba enamorado de un chico que gustaba de mi amigo. Y me dijo que siempre era así: Siempre estamos enamorados de alguien que gusta de alguien más. ¿Porque será? Es complicado encontrar a una persona que guste de vos al mismo tiempo que vos gustas de él.

Con eso en mente fui en busca del Niño F. Pero cada vez que le planteaba al Niño F que a él le gustaba solo besarme a escondidas en el boliche y durante la semana me ignoraba, él me lo negaba y terminábamos haciendo eso que hacen los novios que es jugar a que se pelean para terminar besándose para evadir el problema. Lo cual no era desagradable, de verdad besa excelente, pero no resolvía mis dudas.

La siguiente semana jugué a no escribirle para probar si él lo hacía. Finalmente sucedió un jueves. Mi idea era que me invitara hacer algo diurno así nos conocíamos más, saber si de verdad le gustaba y ver como éramos fuera de una pista. Si había chispa, si había química. Pero dio muchas vueltas y finalmente no me invitó a hacer nada. Siempre quedaba esperando a que me dijera algo que me moviera el tablero. Pero se quedaba a medias siempre y yo me estaba rindiendo. Podría haberlo ayudado a tirarse a la pileta, pero a veces hay que dejar que el otro haga la jugada de lo contrario vamos a estar siempre atrapados en el mismo casillero y este juego, es de a dos. Hay que ponerle voluntad. No podemos estar jugando por el otro, porque eso sería trampa.



No entiendo a veces porque jugamos a estos juegos y me pregunto si cuando el amor es verdadero no hay ningún juego de por medio y todo es fácil y natural. Ese fin de semana, volvimos a encontrarnos con el Niño F y le dije que hablemos en serio, que me diga si en verdad quiere estar conmigo o si es algo de fin de semana. No tenia problema con que fuera sincero, iba a estar todo bien. El se puso serio y me dijo que de verdad le daba un poco de pudor todavía besar delante de la gente, pero que lo que sentía por mí no era algo de fin de semana. Simplemente no sabía cómo actuar, que yo lo intimidaba un poco pero estaba dispuesto a esforzarse más. Ahí me agarró de la mano y me llevó a la pista. Nos besamos, bailamos y todo estaba bien. En ese momento habíamos dejado de jugar.



De repente a lo lejos veo al Sr. Q, estaba solo, en el patio, prendiéndose un cigarrillo. El cigarrillo se encendió y una chispa en mi también. Con solo haberlo visto esos segundos, ya estaba en llamas, todos mis sentimientos por él deben haber hecho una fogata gigante que mandaba señales de humo, porque inmediatamente me miró. Traté de ignorarlo y hacerme el que no lo vi. Seguí bailando con el Niño F como si nada aunque sentía su presencia en mi espalda. Ahí vi de reojo que venía hacia nosotros. Se acercó, me preguntó como andaba y me dijo que ya se iba, pero que nos veamos si o si en la semana, que lo invite a tomar algo. Le dije que sí, me abrazó, me dijo que le gustó verme y se fue. Yo quedé con el Niño F, pero todo era diferente, porque en ese momento me di cuenta que, el que estaba jugando con elNiño F, era yo y me sentía mal.

Era hora de dejar de jugar y decirle mi verdad al Niño F. Cuando nos despedimos esa noche, finalmente le dije que estaba enamorado de alguien más y que no sabía todavía si lo podía superar o si lo quería olvidar. Que antes de empezar algo, tenía que resolver lo otro. El se puso triste pero entendió, aunque me dijo que no se iba a rendir tan fácilmente.

Al otro día di mil vueltas para llamar al Sr.Q, pero la esperanza era más fuerte que el miedo y lo hice. Organizamos para vernos en la semana…esperemos que la suerte esté a mi favor.


Pablo M. Acuña

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Pregunta del foro: En el juego de seducción ¿Sos de los que reman o los que están del otro lado?

jueves, 23 de enero de 2014

Los Amores Imaginarios



Salir a bailar y relajarse, no es para nada fácil cuando se dan esas noches en que uno se encuentra con una colección de amores imaginarios. De repente me encontraba en el medio de la pista, a mi izquierda, mi amor imaginario del 2012: El Sr. R. Me sonreía y me hacia caras, como si supiera que su simpatía me es irresistible. A mi derecha, mi amor imaginario del 2011: El Sr. C. me invita a bailar con él, me extiende su mano y me agarra fuerte de la cintura, me habla cerca como si supiera que amo su tonada. Arriba, es decir, en mi cabeza, mi amor imaginario del 2013: El Sr. Q, que se me viene a la cabeza cada vez que alguien se me acerca: ¿Por qué nunca dejamos de comparar? Nunca estuve de novio con ninguno, sin embargo no dejo de comparar. Frente a mí: el Niño F. Mirándome fijo, controlándome, me sonreía haciéndose el tranquilo, pero se notaba que no le gustaba nada que yo estuviera con otro. Cuando el Sr. C se cansa, trato de escapar de ahí y por primera vez el Sr. R me agarra de atrás para bailar. Y entonces, era el 2012 otra vez. Me escapo amablemente de ahí porque recuerdo todo lo que me costó superarlos, esperando a que terminen con sus novios por mí, aunque en realidad deberían terminar por el bien de ellos mismos. El Sr. R, que siempre engañó a su novio y se cree que nadie lo sabe. El Sr. C, que nunca superó a su ex, y que vuelve una y otra vez, porque cree que es un buen tipo y en realidad lo engañó con media Córdoba mientras estaban juntos, hasta con sus propios amigos. Todo esto suena a despecho, pero no los juzgo, porque yo también estuve ahí, todos estuvimos ahí alguna vez de un lado o del otro. De todas formas cuando te gusta alguien no te pones a pensar en esas cosas, ni en los defectos, solo te imaginás que no hay nada mejor que estar con esa persona que te gusta tanto. Te imaginás que con vos no va a ser como fue con su novio anterior, que van a ser la pareja perfecta y que todo va a estar genial.

Entonces ¿Por qué no dejamos de imaginar amores y pasamos a hacerlos realidad?¿que esperamos para dar el paso?¿no es mejor un amor real a uno imaginario? ¿acaso tenemos miedo que lo real no sea tan bueno como lo imaginario?

Lo primero que se me viene a la mente es aceptar que somos cobardes. Que es verdad. Pero cobardes con algunas razones. La primera vez que me confesé a un amor imaginario, fue hace un par de años. Estaba obsesionadísimo con José: un salteño, amigo de una amiga, que tenía todo lo que buscaba en un hombre, con algunos mínimos detalles: estaba en Salta y era heterosexual. Después de chatear/histeriquear por años y finalmente conocernos en vivo, no podía estar más enamorado y hasta llegué a amarlo. En mi mente él sentía lo mismo, pero también me ponía mal que estemos lejos o que me contara que le gustaba una chica. También me ponía celoso de otros supuestos amigos gays que tenía. Quería arriesgarme y decirle todo lo que sentía por él, pero tenía miedo de perderlo y de perder el vinculo que teníamos, que era lo más real que había tenido en años. También está el miedo al rechazo, saber que con un simple NO se termina todo. Como una guillotina. ¡PAF!. Pero después de un tiempo comenzás a agrietarte, descubrís que no la estás pasando bien, que el sufrimiento se extiende y puede extenderse por siempre. Así fue que un verano muy caluroso, finalmente le dije que no podía ser más su amigo y cuando me preguntó porque, le confesé TODO. Le dije que lo amaba y que lo hacia hace mucho tiempo. A lo que contestó: "Yo también te amo…pero como amigo. No puedo amarte de otra forma". ¡PAF! Y eso fue todo. Ese fue un verano bastante triste.




Dejamos de hablar por un tiempo, después volvimos a ser amigos, pero ya no fue lo mismo. Después de unos años me enteré que había salido del closet, obviamente, y que se había puesto de novio con un Pablo. Bien por él.

Con el Sr. Q. aunque a veces siento que estoy muy cerca de confesarle todo lo que siento, también tengo ese miedo de perderlo y que nos alejemos para siempre. Eso me pondría muy triste. Pero también hay que decir que a veces esta buena esta parte del enamoramiento imaginario. Disfrutar de cada vez que están juntos sin saber si le gustás o no, conocerlo más y disfrutar de las charlas que tienen e ir descubriendo cosas del otro que no sabían. Y hasta tener citas, sin el estrés de que sean citas. Al mismo tiempo eso hace que el vínculo crezca y hasta puede convertirse en amor. Aunque sea unidireccional, no deja de ser real. Como dice la frase de la película: "No hay nada mas verdadero en este mundo que el delirio amoroso". Lo peligroso es que se convierta en obsesión y terminar amando más al concepto que a la persona. Estar analizando cada cosa que te dice, por qué te lo dice, cómo te lo dice y encontrar una esperanza imaginaria en cada situación que tenga el mínimo sentido afectivo. Ahí es donde se complica todo. Tampoco olvidemos el pequeño detalle que el Sr. Q sigue de novio y que probablemente este teniendo sexo mientras yo me imagino todo esto. Si muriera una persona cada vez que entro a su facebook para ver si hay algún rastro de que terminó su relación, ya no quedaría ni una sola persona viva en el mundo. Ahí me doy cuenta de lo obsesionado que estoy y entonces decido alejarme, olvidarme. Pero cuando eso sucede, vuelve a mi, como si estuviéramos atados con un elástico, vuelve con más fuerza: más simpático, más perfecto, más cariñoso. Y ahí todo vuelve a empezar. 



Hace poco me lo crucé con su novio y compartimos una reunión, nos saludamos falsamente. El seguramente me detesta como yo, porque en el fondo sabe que estamos en la misma. A ambos nos falta una parte del Sr.Q, que el otro tiene. Y los observo juntos buscando rastros y comparando los gestos que tiene hacia mí con los gestos que tiene hacia él. Mordiéndome los labios para no gritar, poniéndome tenso cada vez que el Sr. Q me mira o me abraza. Qué ridículo todo, que patético todo. Qué triste, que inútil y que insatisfacción saber que cada vez que lo miro, el nunca me ve como yo lo veo.

Ahí es cuando entendí más al Niño F y su mirada. Comprendí que quizás para el yo era su enamoramiento imaginario y que tenía que ir con él, darle una oportunidad. Entonces fui a buscarlo por toda la disco y sin dar vueltas lo besé y no paramos de besarnos hasta el final de la noche. Aunque seguía teniendo dudas acerca de si estar o no con él, por la diferencia de edad y por mi situación, él me insistía para que fuéramos a pasar la noche juntos a su casa. Entonces decidí ir y es que siempre me quedó grabada la frase: "De vez en cuando la gente debe obtener lo que quiere, cuando lo quiere, solo para mantener el mundo optimista".

En la cama traté de plantearle mi situación y le pregunté si realmente veía que podiamos llegar a funcionar. Pero como decía al principio, en ese momento no pensas en esas cosas, porque estás donde querés estar y con la persona que querés estar. El me dijo que no le importaban esas cosas y que no me preocupara por eso. Quería que me quedara a dormir, que lo abrazara y que nos besáramos. La pasamos excelente y me quedé en su casa hasta que amaneció. Después de unas horas, me levanté de la cama y dejé descansar un rato al Niño F. Lo observé dormir un rato, con una sonrisa. Estaba feliz y me ponía feliz a mi. Yo tenía calor y fui a abrir la ventana. Era una hermosa mañana.



Hasta que recibo un mensaje. Un mensaje del Sr. Q que decía: "¿Vamos a tomar algo mañana? Acabo de terminar con mi novio y quiero que hablemos". Imagínense mi cara.


Pablo M. Acuña
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 Pregunta del foro: ¿Cuándo un amor imaginario llega a tu vida, sos de arriesgarte y confesarle todo o esperás a que las cosas se den naturalmente?

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Joven & Alocado ( Parte II )



Previamente…Caín nos había descubierto. Yo me había paralizado. Cuando Caín intentó unírsenos y Abel lo empujó, Caín reaccionó mal y salió corriendo a decirle a mi mamá lo que estábamos haciendo. Rápido nos vestimos y salimos detrás de el para tratar de detenerlo. Pero parecía decidido, ya había tocado el timbre. Entonces antes de que mi mamá saliera, se me ocurrió una idea: le dije que si no decía nada, le iba a dar plata, $100, que en esa época era muchísimo más que ahora. Mi mamá salió y Caín no dijo nada. Busqué la plata le dije que tampoco le diga nada a su madre. El aceptó.


EVANGELIO 1:6 – LAS ESCALERITAS DEL PECADO


Caín nos había dejado tranquilos por un tiempo. Con Abel nos veíamos mucho menos y a escondidas por las dudas. Creía que estaba todo bien, pero no. Un día, Caín comenzó a pedirme plata en la escuela, para no contarle a mis compañeros. Todos los días tenía que darle la plata que me daban para el recreo o él iba a contarle a todo el mundo que era gay. Digamos que esas semanas adelgacé unos kilos. No solo era horrible porque consideraba aCaín uno de mis amigos, sino también por lo que pasó semanas después. Abel se enteró que su hermano me estaba sobornando y en lugar de ayudarme, el también comenzó a hacerlo. No lo podía creer, sobre todo porque creía que le gustaba de verdad. El problema era que ya no tenía más plata ahorrada y tuve que hacer algo dolorosísimo: robarle a mi mamá. Había caído al fondo del pozo. No podía caer más bajo. Incluso pensé en suicidarme y terminar con todo. Hasta que un día, Caín me pidió una cantidad de plata que yo no tenía, me dijo que si no se la daba iba a hablar con mi mamá. Cuando llegó a mi casa, yo lo estaba esperando afuera. En la calle no había nadie. Le dije lo basura que era y que ya no me importaba si le decía a mi madre o no. Y cuando estaba por hacerlo, lo tomé de los brazos, lo tiré al piso y comencé a golpearlo. Esa fue la única vez que me agarré a las piñas con alguien. El me pidió que parara que no iba a decir nada y se fue. Y nunca más me molestó, ni él, ni su hermano. De a poco y en secreto, ahorré y le devolví la plata que le había robado a mi madre.





 EVANGELIO 1:7 – EL BUEN CAMINO DEL EXORCISMO 


Uno de eso días en que me escapaba de la escuela para ir al Parque que quedaba cerca, y sentarme a pensar mirando el río. Decidí que lo mejor que podía hacer con todo lo que sentía era bloquearlo. Exorcizar esos sentimientos homosexuales e intentar que se vayan. En mi cabeza tenía sentido. Sentía que no podía seguir sintiéndome un pecador. Volví a mi casa, tiré todas las películas gays que tenía escondidas, las revistas y hasta dejé de tocarme por un tiempo pensando en hombres. Hice nuevos amigos y traté de buscar un deporte que me gustara para distraerme. Así conocí a Adán (no se llamaba así obviamente). Nos hicimos muy amigos. Era un muy buen tipo y me gustaba que podía conversar con el por horas sobre temas diferentes a los que estaba acostumbrado: como las relaciones, el sexo y otras cosas pero desde un lugar maduro. El se puso de novio con una de mis amigas, me pedía consejos y hablábamos todo el tiempo de su relación. Esto lo llevó a pensar que yo debería salir con una de sus amigas de la infancia que iba a nuestra misma secundaria. El decía que no podía dar tantos buenos consejos y no tener novia. Entonces me presentó a su amiga (Eva).


EVANGELIO 1:8 – LA PARÁBOLA DE ADÁN Y/O EVA 


Con un poco de dudas aún sobre mi sexualidad, decidí probar y tratar de conquistar a Eva.Adán me ayudaba a hacer estrategias para conversar con ella, me hacía gancho (así se decía en esa época ja). Adán le llevaba cartas que yo le escribía y hasta flores. Eva me parecía una chica linda y con quien podría llegar a funcionar. Mientras eso sucedía, mi amistad con Adán crecía muchísimo más. Y comenzaba a confundirme si mis sentimientos por él eran algo más que amistad. Durante las noches fantaseaba como sería tener sexo con ella pero a veces, se aparecía él en la fantasía. Era una lucha constante entre lo que sentía y lo que quería sentir. En la escuela trataba de conquistar a Eva, pero todo el resto del tiempo me la pasaba con Adán. Íbamos a ver películas los dos solos y hasta me llevaba a pasear con su familia los domingos. Su familia me amaba. Hasta que el profesor deGeografía organizó un viaje al Sur entre los diferentes cursos. Al que fuimos los tres. En el viaje, Adán terminó su relación con mi amiga. El estaba mal y yo como uno de sus mejores amigos, trataba de escucharlo y ayudarlo. No me gustaba verlo mal y ahí fue cuando me di cuenta de cuánto lo quería. Estaba todo el tiempo tratando de animar a Adán y me gustaba mucho más estar con él. Como si fuera poco, nuestras habitaciones del hotel, estaban cerca y yo siempre lo pasaba a buscar para irnos a alguna excursión o para ir al comedor. Una de esas veces, llegué y me dijo que se había dormido y se tenía que bañar para bajar a cenar, entonces lo esperé. Salió del baño solo con su toalla. No sé para que había tirado todas las películas porno, porque de repente, estaba viviendo una. Nunca lo había visto sin remera. Sabía que tenía lindo cuerpo, pero no que parecía un modelo de Calvin Klein. Los hombros, las piernas, los abdominales marcados, sus lunares y el agua, parecía un sueño, un sueño porno. Me encantaría estar exagerando, sobre todo en ese momento, pero estaba sucediendo de verdad. Quedé mudo mientras él se vestía. Afuera la temperatura era bajo cero, en esa habitación, entre el vapor del baño y mi calentura, yo no paraba de transpirar. A esa altura no sabía que era peor, mirarlo o imaginarlo desnudo. Traté de no mirarlo. Obviamente nada pasó, pero fue ahí donde lo confirmé. No había caso, no era una etapa que se pudiera superar, ningún sentimiento que se pudiera bloquear o exorcizar. Me gustaban los hombres. Me gustaba Adán.




EVANGELIO 1:9 – SI NO TENGO AMOR NADA SOY

Después de cortar con Adán, mi mejor amiga intentó reconquistar a su ex, porque sentía que se merecían otra oportunidad. Ella no estaba segura porque creía que él ya no sentía nada por ella. Por cómo se miraban, yo siempre le decía que él estaba enamorado de ella todavía. Y que ya que ella fue la que lo dejó, ella debería ir a decirle lo que sentía. Pero algo terrible sucedió. Su ex falleció en un accidente automovilístico y mi amiga nunca pudo decirle lo que sentía. Ella quedo destrozada por supuesto y todos en el curso también. No podíamos creer que ya no lo íbamos a ver más. Eso me hizo ver las cosas desde otra perspectiva, a valorar la vida y a ser honesto con mis sentimientos y con mi sexualidad. No podía seguir escondiéndome para siempre o sintiéndome culpable. Sentía que si negaba sentir amor, era como negar todo lo que era. Dijo Pablo en corintios: Si no tengo amor, nada soy. Si no tengo amor vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe. Entonces decidí decirle a Adán que me pasaban cosas con él. Lo invité al cine y él me dijo que tenía que contarme algo también. Después de la película, lo veía nervioso y preocupado. Más que yo. En mi mente rezaba porque el sintiera lo mismo que yo. Pero no. Me confesó que hacia unas semanas, el estuvo con Eva y que no sabía cómo decírmelo, pero que se habían enamorado. Nunca aguanté tanto las ganas de llorar. Le dije que estaba todo bien, que agradecía su honestidad y que le deseaba lo mejor. El no me creyó, por mi cara de tristeza obviamente y pensó que yo me había enojado por su traición. Entonces decidió alejarse, al igual que yo, que no soportaba ver cómo me miraba, con un poco de lástima. Siempre me pregunté si en el fondo se había dado cuenta de algo o si él sintió algo alguna vez. Pero no volvimos a ser amigos nunca más.

EVANGELIO 1:10 – LA REVELACIÓN DE JUAN

En el último año de la secundaria, conocí a Juan, en una especie de boliche lo más cercano a gay-friendly que había en Santiago del Estero. El iba a segundo año de psicología de laUniversidad Católica. Obviamente la primera vez que entré al boliche, tenía muchísimo miedo, estaba solo en un lugar que no conocía, no sabía qué hacer. El se acercó y me dijo que le resultaba conocido, lo que me aterrorizó mucho más, hasta que después me dijo que era una excusa. Conversamos de nuestras vidas y me convidaba tragos que no me gustaban para nada. No me quedaba claro si quería ser mi amigo o algo más, hasta que me invitó a ir a su auto a charlar ‘mejor’. Me dio un poco de pánico ir al auto de un extraño, así que le dije que mejor vayamos al mío. Eso me daba como 3% menos de pánico, pero me animé. Cuando sube, ve los cds que tenía en la guantera: uno de los Backstreet Boys y uno de Britney Spears. Por si no le había quedado claro lo de mi homosexualidad. Dimos unas vueltas en ese barrio, yo no tenía idea que hacer y estaba muy nervioso. El me dijo que estacionara un rato, estábamos en el medio de la nada, solo nos iluminaba la luna llena gigante que había esa madrugada. Hicimos los asientos para atrás y nos quedamos charlando mirando la luna. Después de unos chistes terminamos hablando de nuestras familias. Yo le conté que me iba a vivir a Córdoba y de los miedos que tenía de ser gay y la culpa que sentía. El me dijo que a él le pasaba lo mismo. Venia de una familia ultra-religiosa. Pero me explicó que un día se puso a pensar realmente en cómo sería Dios, porque todo el mundo piensa que sabe como es, pero la verdad es que nadie puede saberlo con seguridad. Es como cuando la gente habla de la muerte o del amor. Nadie sabe. Entonces llegó a la conclusión de que seguramente Dios no castigaría a nadie por amar, por querer a alguien, sea del sexo que sea o de la orientación sexual que sea. Dios nos quiere a todos por igual y que era como ridículo pensar que no sea así. En todo caso a Dios le importa mucho más si sos un mal tipo o un buen tipo. Así que, si era un buen tipo, nada malo podía pasar y no tenía porque sentir culpa de nada. Un razonamiento muy simple si se quiere, pero en ese momento me voló la cabeza y me hizo ver todo desde otro lugar. Después de eso, nos comenzamos a besar por un largo rato y nos quedamos abrazados y acariciándonos hasta que amaneció. Fue hermoso.


ÉXODO Y EL ÚLTIMO TESTAMENTO

Después de eso y antes de mudarme a Córdoba, decidí que no iba a culparme más, ni tratar de matar a mi yo. Que mis padres, aunque tuvieron algunos errores como todos los padres del Universo, tuvieron muchos más aciertos, porque habían criado a un buen tipo. Lo que no debe haber sido nada fácil. Y que todo lo que me pasó y viví en la adolescencia, lo malo y lo bueno, fue esencial para la persona que era hace once años cuando llegué y para la persona que soy hoy.
Dijo Pablo en Corintios: Cuando era niño, juzgaba como niño, hablaba como niño, pensaba como niño, blah blah blah como niño. Más cuando fui hombre, dejé lo que era de niño.
Digo yo en esta columna: Cuando era niño, juzgaba como niño, hablaba como niño, blah blah blah como niño. Ahora que soy hombre, me esfuerzo cada día para no olvidarme de lo que aprendí siendo niño y volver a sentir, amar, como cuando era niño, creer en la felicidad como cuando era niño. Creer que Dios me ama tal cual soy y sobre todo, creer en mí mismo. Porque si llegué hasta aquí, es gracias a lo que fui y cómo lo fui. Amé, amo, amaré y amén.

Dedicado a la memoria de Luciano B.

Gracias a Lugaresgaycba por permitir expresar quien soy durante 65 columnas y por las que vendrán. A los que me leen, a los que comentan y a los que me enseñan de la vida a través de sus experiencias…

Pablo M. Acuña
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 Pregunta del foro: ¿Qué experiencias de la secundaria te marcaron para formar lo que sos hoy?

Joven & Alocado ( Parte I )


Con el Sr. Q omnipresente y aún así ausente en mi vida, mientras rezaba para que se me apareciera en cuerpo y alma, resucitara aunque sea en un mensaje de texto o exorcice a su novio de su vida, decidí seguir mi camino y tratar de no obsesionarme. La esperanza es lo último que se pierde, pero tampoco voy a perderme de darle la oportunidad a alguien nuevo. Así es como de repente en mi vida apareció el Niño F. Se sobreentiende por su sobrenombre que es más chico que yo, y eso era lo que complicaba un poco la situación. Por lo general, la edad no es un problema, salvo en este caso. Porque si comenzaba la relación tratando de proyectar algo, iba a ser complicado visualizar un futuro con él. Pero, por otro lado, yo también fui joven y sé que la madurez no viene con la edad, sino con la experiencia. ¿Entonces tenía que darle una oportunidad al Niño F?

Mi primer novio me llevaba casi 18 años y Dios sabe que todo hubiera sido diferente si yo me hubiera dado una oportunidad con él y viceversa. Y eso que en ese entonces no creía en Dios. Todo era muy diferente en ese entonces, mi edad, mis creencias, el país, el mundo y mi madurez. Aunque antes de llegar a Córdoba algo de experiencia tenía, o al menos eso creía…


EVANGELIO 1:1: A LOS ONCE Y EN UN SUEÑO

El santito de la escuela, excelente conducta, excelentes notas hasta en educación física, donde era un desastre, sin embargo, siempre le caí bien a los profesores de educación física y ellos a mí, claro que por distintas razones en la mayoría de los casos. El mejor amigo del curso a quien ponían al más rebelde de la clase a sentarse conmigo para que sus notas mejoraran y lo hacían. Me llevaba bien hasta con ese de la clase que todos odiaban. Pero si había tenía un enemigo. Un alumno de otro curso que era detestable, pedante y agresivo con esos compañeros que ya alertaban a mi inmaduro gay-dar. En esa época, los bullys no existían y sinceramente en una escuela pública a nadie le importaba mucho lo que pasaba en los recreos. Mucho más en una escuela gigantesca. Pero yo lo veía todo. Escuchaba los gritos y veía como desnudaban en pleno pasillo a ese compañero algo afeminado. La impotencia de no poder hacer nada y el miedo a que si lo defendía, quizás iban a pensar (o saber) que yo también era gay, aunque ni siquiera yo lo tenía tan claro. Hasta que un día, me quedó un poco más claro, cuando en un sueño, peleábamos cuerpo a cuerpo, sin remera, en medio de los demás compañeros. Realmente lo detestaba, y era una pelea con mucha brutalidad lo golpeaba y le ganaba. Él, como la mayoría de los chicos malos, era hermoso y sexy. No pude evitarlo, me desperté en el medio de la noche y había sucedido. Mi primera eyaculación, había tenido un sueño húmedo. No sabía que me pasaba, y no se lo conté a nunca a nadie, ni a mis padres. Un tiempo después escuché entre mis amigos lo que era ‘hacerse una paja’ y entonces supe que era lo que me había pasado. Desde entonces, siempre que lo veía sentía rabia y al mismo tiempo me calentaba sexualmente. De todas formas, sentía que estaba haciendo algo malo, que estaba pecando en muchos sentidos. Antes de dormir, con mi mamá siempre rezábamos y yo en silencio, siempre pedía perdón por sentir eso por un hombre. Por muchos años seguí haciendo ambas cosas: tocándome pensando en ese compañero y sintiéndome culpable después. Al bully, lo encontré muchos años después en un boliche gay, a mi me calienta el sado-masoquismo y el compañero afeminado es ahora un exitoso transformista en Tucumán. La vida es bella.

EVANGELIO 1:2 : DIOS ESTÁ EN TODOS LADOS (Y MIS PADRES TAMBIÉN)

"Aunque no lo veamos, Dios está en todas partes" y cuando dicen que Dios nos creó a su imagen y semejanza, le dio esa misma omnipresencia a mis padres. Hubo una época en que estaban siempre pendientes de mis comportamientos, de mis amistades, de lo que hacía y lo que no. Hasta pensaban que mis amistades me estaban arruinando y siempre me amenazaban con enviarme a una escuela privada y religiosa. Quizás sabían que algo me estaba pasando o que algo estaba ocultando. Porque siempre fui malísimo para mentir, y en esa época lo era mucho más. Pero en realidad eran ocultamientos. Tenía miedo que descubrieran algún lado homosexual, algo que me delate. Y eso me hacía parecer un sospechoso en mis actitudes. Sobre que de por sí, era bastante sigiloso y callado, no ayudaba para nada el hecho de que tenía pruebas del pecado escondidas en la casa. Porque en esa época no se podía borrar un historial de la compu. En esa época era un videocassette gigante, por lo general rojo, de una porno alquilada en el videoclub en el que había mentido la edad, las revistas gays NX escondidas detrás de los juegos de mesa, recortes de publicidades con hombres casi desnudos y un diario intimo que me había regalado una amiga donde escribía cartas y poesías a chicos que me gustaban y lo que me pasaba con ellos. Ya en ese entonces tenía ganas de escribir todo. Claro, que en esa época, escribir y tener un diario era algo muy gay. Ridículo. Hasta que un día, mi madre, que todo lo ve, encontró el diario y me preguntó porque lo tenía escondido delante de todos en el almuerzo. Nunca supe si lo leyó o no, tenía un candadito de esos de juguete. Inventé algo super sospechoso, mencioné algo de Doug Narinas y me hice el enojado. Esa noche, corté todo lo que había escrito, lo quemé y dejé de escribir por el miedo a ser descubierto. Por las dudas. La desconfianza de mis padres iba creciendo cada vez más, al igual que mi paranoia


EVANGELIO 1:3 - SOMOS LA OSCURIDAD DEL MUNDO

Después llegó el primer enamoramiento. Aunque en realidad para mi compañero era más explorar su sexualidad, yo ya estaba seguro de lo que quería. Así es que cuando venía a estudiar conmigo durante las calurosas siestas donde todos dormían y mientras mi mamá estaba en el trabajo, comenzó un jugueteo muy adolescente con ese compañero (a quien llamaré D). A veces sentía que yo lo pervertía y me sentía lo peor del mundo, entonces dejaba de hablarle, pero él siempre volvía, él también tenía ganas. Y cada vez, subíamos la apuesta, aunque después nos sentíamos sucios y culpables, muy culpables. Entonces nos ignorábamos por un tiempo. Pero claro, éramos adolescentes y nada detenía las ganas. Hasta que una vez, en la escuela, decidimos pedir permiso para ir al baño a la misma hora y nos encontramos en el baño. Ahí nos desnudamos e hicimos todo, o lo que creíamos que era hacer de todo en ese entonces. Pero justo entró alguien al baño, nos asustamos, recuerdo que sentí algo horrible, que mi vida estaba terminada y me venían imágenes como las que ves antes de morir. Era el conserje limpiando el baño. Rápidamente, D pasó al cubículo del lado por debajo, le pasé la ropa y nos fuimos de ahí casi corriendo sin que nos descubriera. Después de eso, decidimos parar un poco, él se puso muy mal y me dijo que estaba mal lo que hacíamos, que teníamos que parar. Y lo entendí. Nos dimos un último beso muy triste y lleno de frustración. Y nunca más hablamos sobre el tema. Él después se puso de novio con una chica, siempre tuve claro que era heterosexual y que solo estaba experimentando.

EVANGELIO 1:4 – LA PRIMERA COMUNIÓN & LA CONFIRMACIÓN DEL INFIERNO

Como todo adolescente de padres cristianos y de muchas tías hipercristianas, tuve que hacer la Primera Comunión para no ir al infierno. Infernal era levantarse los domingos a las 8 de la mañana para ir a catequesis. Lo único por lo que iba era para ver ese chico del barrio, que era un poquito mayor y que, aunque durante la clase era angelical, todos en el barrio sabían que era un demonio. Eso me calentaba obviamente. Trataba de concentrarme en las clases, pero solo veía sus brazos y sus piernas. Pero tenía que calmarme, estaba en la Iglesia, no podía pervertir todo. Como si fuera poco, el sacerdote de la Iglesia, era lo más estricto y te preguntaba cosas de la Biblia en el medio de la multitudinaria misa de los domingos. Te hacía pasar al frente y te gritaba si no sabías la respuesta. Es decir, dos horas de puro sufrimiento y terror. Para mí era complicado concentrarme, sobre todo porque siempre terminaba al lado del vecino que era alto como yo. Y durante la misa, tenía que tomarle la mano para rezar, darle la paz y soportar estar a su lado, casi pegado, todo transpirado en esa microscópica iglesia de barrio, en la misa del mediodía, con ventiladores insuficientes en Santiago del Estero. Pero tenía competencia, nuestro joven catequista, estaba obsesionado con él, casi tanto como yo. Siempre lo estaba buscando y siempre que podía le tocaba el hombro y cosas más obvias. Y yo notaba que le interesaba más que como alumno. Mi vecino se aprovechaba de eso muy bien sobre todo durante los exámenes. El catequista nos hablaba de los mandamientos, del significado de pecar y de todas las cosas que teníamos que confesar al sacerdote antes de tomar la hostia. Al poco tiempo al catequista ese, lo trasladaron y en el barrio se comentaba que se había quedado con plata de las limosnas. ¡Que santo! Antes de la Primera Comunión pensé si confesarle al sacerdote mis pensamientos impuros, sobre ser gay y demás, pero decidí que no tenía nada de malo, como querer estar con alguien iba a tener algo de malo. Si Dios existía, estaba seguro que iba a entender. Hice la Primera Comunión pero no la Confirmación. Le expliqué a mis padres que no estaba seguro de eso, que no sabía si creía tanto en la Iglesia y en la religión. Ellos entendieron.


EVANGELIO 1:5 – CAÍN & ABEL

En la escuela, tenía muchos grupos de amigos. Entre ellos había algunos que veía seguido ya que vivíamos en el mismo barrio. Caín (así le voy a decir) era uno de los consideraba buenos amigos. Tenía un hermano menor (al que voy a llamar Abel), era solo un año menor, por lo que siempre jugaba con nosotros. Ambos eran lindos a su manera, pero me sentía mucho más cercano de Abel, porque podía conversar con él y le gustaban las mismas cosas que a mí. Una noche de verano, nos quedamos jugando a las escondidas con varios de los chicos del barrio. Con Abel tuvimos la idea de escondernos en el mismo lugar. Caín era quien nos buscaba y estaba cerca. Entonces Abel me tomó de la mano y me llevó a una casa abandonada que había en la cuadra. Estábamos atrapados y apretados en una de las habitaciones. Y de la nada, empezamos a besarnos y a tocarnos. Nos metimos mano, nos acariciamos. En esos momentos, nos olvidamos de que Caín nos estaba buscando. Hasta que nos encontró. Nos quedamos paralizados sin saber qué hacer. Caín se rió y se acercó. Quería unirse a nosotros. Pero nosotros no queríamos, Caín insistió y comenzó a bajarse los pantalones, ahí es cuando Abel lo empujó muy fuerte y lo hizo caer al piso y lastimarse. Caín se enojó y salió gritando: ‘¡Ahora van a ver mariquitas, putos de mierda, voy a contarles a todos. Voy a ir ahora a contarle a tu mamá, Pablo!’ y salió corriendo hacia mi casa…

Continuará…


Pablo M. Acuña

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martes, 1 de octubre de 2013

Eterno Resplandor De Una Mente Con Demasiados Recuerdos


Estoy con el Sr. Q, él se acerca y me dice algo al oído, pero para eso, su boca siempre pasa muy cerca de mis labios. La música está muy fuerte y no lo escucho, o a veces me hago el que no lo escucho solo para que se vuelva a acercar a mi boca. De repente lo tomo fuerte de la nuca y le doy ese beso que tenía ganas de escaparse hace meses. Y no paramos de besarnos. No nos importa nada, es imposible detenerse porque es un beso espectacular. Y los besos espectaculares no se detienen, se continúan hasta más no poder. Hasta que se te acaba el aire. Y cuando termina, suspiras del alivio y sonreís porque estuvo buenísimo. No hace falta decirnos nada, su sonrisa lo explica todo. Entre sonrisas se entiende la felicidad. Y de repente me despierto y nada de eso pasó. En realidad pasó todo menos la parte del beso, lo que no sé si es peor o mejor. No importa, soy solo yo en mi cama. Una vez más hasta las horas que estoy inconsciente pienso en el Sr. Q.  No me acuerdo en que pensaba cuando no pensaba en él. ¿Habrá soñado conmigo él alguna vez? Quizás ya está con la persona de sus sueños y no le hace falta soñar con nadie más. No lo podía saber, porque hace meses que no sabía nada de él. Lo que era mucho peor.



En alguna parte del cerebro del Sr. Q. yo había quedado guardado, así como yo guardaba ese recuerdo/souvenir que levanté del piso y que veo todas las noches en el cajón de mi mesita de luz, había algo inexplicable y resplandeciente que me decía que sea paciente, que algún día el destino lo iba a poner de nuevo en mi camino.

Unas semanas después el destino puso en mi camino a su novio. Lo crucé en la calle, de casualidad, el no me vio, porque estaba preocupado, con cara de no haber dormido, fumando, triste, como si hubiese estado llorando. Y pensé que quizás para él tampoco estaba siendo fácil la relación, que a todos nos cuesta esto, los que están y los que no están en una relación. Quizás todo lo mío, de alguna forma también afectaba su relación. Cuando alguien niega los verdaderos sentimientos, finalmente afecta a muchas personas. Pero bueno, cada uno lucha por lo que quiere y alguien tiene que perder.


El otro día le decía a mi amigo que es peor no tener noticias de alguien que tratas de olvidar, porque de esa manera el tiempo que pasan separados lo seguís idealizando. Era mucho mejor el efecto electroshock de verlo seguido, con su nuevo novio, feliz y contento, así la realidad te pegaba esa cachetada y podes seguir adelante.


Pero no era el caso. Lo único que tenía yo eran tres millones de recuerdos de todo lo que habíamos pasado juntos. ¿Entonces como olvidar todos esos recuerdos?¿cómo dejar el pasado en el pasado cuando esta todo el tiempo en tu presente?¿Como borrar algo tan resplandeciente como un recuerdo espectacular?¿y cómo borrar todos los recuerdos que querías crear en el futuro?¿Borrar de la mente es borrar del corazón?

Ojalá hubiera pastillas para olvidar. De hecho las hay, pero no da empezar los 30 con medicamentos fuertes.  Eso ya seria aceptar la crisis de los 30. No gracias, no todavía. El alcohol tampoco hace ese efecto, porque siempre que tengo que brindar por alguien, es el primero que se me viene a la mente.

En la película "Eterno Resplandor De Una Mente Sin Recuerdos" cuando el personaje de Jim Carrey,   acude a una clínica en la cual te borran a tu ex mediante un tratamiento cerebral, él tiene que llevar todos los objetos que le recuerdan a su ex. Yo necesitaba un camión de mudanza en ese caso. Uno donde entrara mi mamá, que últimamente lo único que quería era un objeto/souvenir que tenia del Sr. Q. Como si supiera. Las madres siempre saben.


En la película también hablan de una especie de mapa que se hace en tu cerebro, donde van a parar todos esos recuerdos que tenés con esa persona especial, todos quedan guardados en una parte a la que accedes muchas veces en tus sueños. Para borrarlo, yo tendría que acceder a ese mapa y extirparlo, aunque más que un mapa, tenía un atlas completo en 3D:

Me acuerdo de la primera vez que lo vi. Me acuerdo como si fuera ayer, o mejor dicho, hoy. Yo todavía estaba tratando de olvidar a mi antigua no-relación. Pensaba ojalá pudiera conocer a alguien nuevo. Y de repente, me miró, por unos segundos en medio de toda la gente de la pista, se dio cuenta de mi existencia. Yo ya lo había visto antes, claro, como no verlo. Hice lo de llevar a todo mi grupo de amigos a bailar cerca. Me puse lo más cerca que pude, tanto que me empujó sin querer. Me pidió perdón. No podía ver mi cara, pero seguramente era de bobo. ¿Por qué siempre me enamoro de cualquier persona que me demuestra la mínima atención?. Cuando descubrí que no era turista, sino el nuevo nuevo, tuve la ilusión de que nadie lo hubiera visto. Claro que todos lo vieron, amigos, enemigos, chicos que me gustaban, todos querían estar con el Sr. Q. Y de hecho la mayoría logro su objetivo. Yo lo puse en la lista de Tipos Imposibles Que Nunca Voy A Tener. Y eso lo hizo menos especial en su momento, hasta le había tomado bronca. Claro que como Córdoba es un pañuelo doblado en 4, el destino lo puso de nuevo en mi camino. Más bien lo clavó, le puso un broche, un ancla y un yunque para que no se moviera nunca más. Exagero, lo sé, pero así se sentía.

Si tenía que borrar algo era la primera vez que sentí que estaba enamorado de él. Era la noche perfecta, el cielo estaba estrellado. Estábamos entre mucha gente, pero parecía que solo estábamos nosotros dos. Miramos las estrellas sin decir nada y ahí sentí que algo había cambiado entre nosotros. Se sentía como esa paz de cuando encontrás a la persona que estabas buscando. Sentía que estaba exactamente donde quería estar. Podría haber muerto ahí y hubiera muerto feliz. Y si bien, hay gente que puede decir que todo estaba en mi mente, yo se que en ese momento el también estaba feliz de estar conmigo. Esa mirada nadie me la va a borrar. Recuerdo que todo me pareció tan especial, que agarré una estupidez del piso para recordar siempre ese momento. Me pregunto si él se habrá olvidado de eso. Si estará en alguna parte de su mapa sobre mí. Es tan colgado que quizás ni lo recuerde. "Benditos sean los olvidadizos, que les ganan las batallas hasta a sus propios errores"’ es una de las frases de Nietzsche que se cita en la película. Mientras la escuchaba, solo pensaba quién era el error ¿su novio o yo?


La última vez que lo vi iba camino a juntarme con mis amigos, a tomar algo al Paseo. Y ahí estaba, con su novio paseando un domingo. Electroshock. Los seguí un rato como un psicopata a escondidas para ver que hacían, sin mencionar mi obsesivo masoquismo. Por suerte no le estaba dando la mano, ni se los veía con un halo de felicidad rosa. Pero estaban juntos, yo podría ser ese si no fuéramos cobardes. Si yo le hubiese dicho lo que sentía la primera vez que estuvimos cerca. Esa vez que hasta mi ex nos vio en la pista y pensó que éramos novios, por nuestra cercanía, nuestra cara de felicidad. 

Unas semanas después era mi cumpleaños. Treinta años de soledad que se sentían como cien. Quería despertarme y que todos esos recuerdos se hubiesen borrado, y volver a ser un bebé, sin recuerdos, sin miedos, sin fobias. Me puse como objetivo no pensar en él en todo el día. Objetivo que se cayó a pedazos cuando el primer mensaje del día fue el suyo. Un mensaje lindo, gracioso y esperanzador. Mi cara de bobo otra vez. Lo debo haber leído mil veces como si no me lo hubiese aprendido de memoria la primera vez. No se había olvidado de mi y lo más importante, en el mensaje recordó algo que habíamos hablado una vez. Ahora si era un feliz cumpleaños.


Eso me hizo pensar que quizás no lo podía olvidar, que no lo podía borrar de mi mente, porque si lo hacía iba a borrar una parte de mí. Olvidarlo, sería un poco olvidarme. Borrarlo sería borrar esa parte que es feliz cuando estoy con él. Cuando conversamos de cosas que no converso con nadie más. Cuando coincidimos en cosas que nunca pensé que iba a coincidir con alguien como él, cuando escuchábamos las mismas canciones y nos recuerdan al otro inmediatamente. Cuando nos reímos de las mismas estupideces. Quizás no lo podía olvidar porque había una parte de mí que resplandecía cuando estaba con él y viceversa. Quiero cancelar el procedimiento. Porque al igual que sucede en la película, por más que ambos personajes trataron de borrarse, algo inexplicable los volvió a cruzar en el camino del otro. Algo que quedó resplandeciendo en el mapa de sus recuerdos los unió una vez más.


Quizás algún día el Sr.Q. luche por lo que siente por mí, termine su relación y quede libre para que estemos cerca de nuevo. Y entonces iba a poder gritarle todos los sentimientos que estuve guardando en ese cajón. Lo que no sabía era que ese día estaba más mucho más cerca de lo que pensaba. La hora de despertarse estaba por llegar.

Pablo M. Acuña


 Pregunta para el foro: ¿Qué tácticas usás cuando tenes que olvidarte de alguien y no dejas de pensar en él?


martes, 6 de agosto de 2013

Un Año & Medio Sin Amor


Deje su presentación después de la señal: ‘Escritor mundialmente desconocido, cineasta psicológico. Busca protector, pareja, amigo, alma joven, sincera y fiel. De espíritu exuberante, franco, bello. Para compartir cama, charlas, pecados, perdones, vacios, miedos, combatir la furia de la soledad del invierno. Encuéntrame si puedes, estoy aquí’. Después de un año y medio sin amor a esto había llegado. A ser una presentación de 30 segundos en una línea de chat telefónico. ¿Cómo llegué a esto? Así:


Una de las primeras, realmente frías, noches de otoño, en un bar de Buenos Aires, mi amigo decide irse a dormir con su novio. Me quedé un rato más porque era temprano. Justo cuando se está por acabar mi trago y las esperanzas de que alguien se acerque, me tocan la espalda pidiéndome fuego.  Me asusto. ‘No se puede fumar acá’ le digo señalando un cartel. ‘Pero es porro’ me dice.  ‘Esto es Argentina no Ámsterdam’ le retruco. Se ríe. Tiene una linda sonrisa, uno de esos skaters, medio rubión, rapado, con piercings, expansores, piernas grandes, ropa grande y ojos claros grandes, barba. Se va a pedir fuego y vuelve con el porro prendido. ‘¿Querés?’, ‘No gracias, me da asma’ (Por si dudaba que soy nerd). Se queda fumando y mirándome, hasta que un tipo de seguridad se le acerca y le dice que no se puede fumar y que lo va a sacar si no lo apaga. Lo apaga. ‘Te dije’

Se llamaba Alejo, 26 años,  diseñador gráfico. Compramos un trago más y nos quedamos conversando hasta que me llega un mensaje de texto del Sr.Q. Me invitaba a tomar algo. Esto cerca de las 3 de la mañana. Como si pudiera olfatear a kilómetros de distancia que por unos micro-segundos había dejado de pensar en él.  Alejo se da cuenta que mi cara cambió y me pregunta si me estaban invitando a coger. ‘No’. ‘¿Es tu novio controlándote?’, ‘No, no tengo novio’. ‘¿Quién te escribe a esta hora?’, ‘Un amigo’. Me mira con cara de no te creo nada. ‘Bueno, es complicado’. ‘¿Te gusta?’. ‘Estoy tratando de que no’ le respondo.  Mientras, trato de pensar si responder o no al Sr. Q., Alejo me dice: ‘No deberías contestarle entonces’.  ‘Tenés razón’.  Guardo el celular y le pregunto si él tiene novio. ‘No, tengo alguien complicado pero nada serio, sino no estaría acá con vos’ (Punto a su favor).  Mas tarde mientras conversamos, se va acercando demasiado mientras hablamos, podía sentir que nos íbamos a besar. Me encanta esa parte en la que ya estás seguro de que va a suceder. Finalmente me gana unos besos con su sonrisa, eran de esos besos animales pero suaves, cargados de pasión sin pasarse. Fuertes pero tranquilos. Perfectos. Me dice de ir a su departamento porque ya empezábamos a llamar la atención demasiado. Le digo que preferiría un lugar más neutro. El argumenta que se sentiría mejor en su casa, queda cerca y es gratis. Me dice que no va a fumar. Me convence y vamos. Pero lo que menos hacemos es conversar. Como era de esperar, le gustaba el sexo fuerte, comenzamos con unos besos y mordiscos en el sillón. Estábamos tan imparables que no perdimos el tiempo yendo a la cama. Todo sucedió ahí mismo hasta que finalmente terminamos contra la pared. Lo había logrado, no había pensado en el  Sr. Q. ¿El Sr. Q-uien?. Estaba contento y me acordé de lo bueno que era tener sexo. De tanto sufrir por amor (o por desamor mejor dicho) me había olvidado de lo bueno que estaba tener sexo.  Me pregunté si el verdadero amor debería sentirse así, como dolor.  Si alguien no te hace bien o te cambia la cara y el ánimo para mal, ¿no debería ser eso suficiente para que deje de gustarte? ¿O nos encanta ser esclavos del dolor?¿En qué momento una relación sado-masoquista se convierte en una solo-masoquista?¿Cuál es el umbral del dolor cuando nos sometemos a los latigazos al corazón?


El S&M (Sado-masoquismo) es un práctica, por lo general sexual,  en la que ambas partes disfrutan de proporcionar y/o recibir actos de humillación, violencia física y/o verbal, siempre consensuada por ambas partes. No sé bien porque pero hace unos años que me gusta esta práctica sexual, de alguna forma la veo como más divertida, apasionante y sincera. Además de que mi umbral de dolor es bastante alto. Me gusta practicarlo siempre que puedo, hasta cuando tengo sexo telefónico, porque me excita más que el sexo telefónico ´genérico’. En ese caso todo está librado a la imaginación por lo que cada uno crea en su mente una imagen ideal mientras escucha al otro hacer lo que le pide o dar órdenes al oído.  

En el juego de roles en vivo, antes de comenzar ambos se ponen de acuerdo en una palabra o código (por ejemplo ‘rojo’) que indica que el masoquista llegó al máximo de dolor que puede soportar, en ese momento el sado se detiene. En 1994 el S&M fue sacado de los libros de los trastornos mentales y ahora se considera una de las prácticas sexuales más saludables. Ahora bien, en cuanto a las relaciones amorosas sado-masoquistas, en las cuestiones del corazón, ahí mi umbral del dolor es mucho más bajo. Pero claro, en esos casos no tenemos ningún código para detener el dolor, sino, todo sería mucho más fácil ¿no?.  Lo del Sr. Q se había vuelto así, algo que rozaba un trastorno mental. Cuando no lo veía estaba todo bien, pero cada vez que me escribía o me demostraba un mínimo de atención, yo volvía como desesperado a ser su esclavo. Pero eso no era culpa de él. Yo había decidido ponerme en ese rol y había momentos en que lo disfrutaba. Siempre me quedó la duda de si a él le gustaba su rol o si lo hacía en consecuencia de lo que yo elegía. Si era sádico natural o si lo hacía para complacerme.

Alejo, en cambio, era extremadamente complaciente. El quería que me quede a dormir, aunque su cama no era demasiado grande, hasta ofreció dormir en el sillón. Pero decidí volverme al hotel. Se vistió y me acompañó hasta abajo aunque no tenía que hacerlo (otro punto a su favor). Sus besos de despedida (más puntos a su favor).




Al otro día, yo era otra persona, estaba alegre, me desperté para desayunar en el comedor del hotel. Mientras me servía el café veo un tipo canoso que me parecía conocido. Era el veterinario con el que había tenido sexo animal en su misma veterinaria hace muchos, muchos años. Obvio que no me reconoció, en esa época yo tenía 20 kilos más y otros anteojos, otra cara. Él le preguntaba a su novio si quería tostadas. Tenía un anillo ahora, así que quizás era su esposo. Los observé mientras trataba de no atragantarme. Parecían felices. Ahí comencé a dudar de nuevo si contestarle al Sr. Q., ¿y si por fin se dio cuenta que le gusto?¿y si me invita a tomar algo para decírmelo?¿y si todo salía bien y muy pronto era yo el que le hacía tostadas? Esclavo de esas dudas, le escribí explicándole porque no le había contestado, que me hubiera encantado tomar algo pero estaba un poco lejos. Me contestó en el acto para variar, diciéndome que cuando volviera me invitaba a su casa así le contara de mi viaje y así nos poníamos al día. Ya me tenía a sus pies de nuevo.

Unos días después, ya en Córdoba, había llegado el gran día. Me desperté temprano, salí a correr, pensé que ese podría ser un gran día, el comienzo de una nueva vida. Estaba nervioso pero contento de estarlo, contento de que lo iba a ver a solas. Tenía que relajarme y tratar de no parecer desesperado. Claro que cuando abre la puerta y me abraza, es como si me pusiera una correa. Cenamos comida china mientras escuchábamos música y nos pusimos al día. Le conté de Buenos Aires, de lo que había hecho y él me contó de sus novedades. Todo parecía una cita, hasta que llegamos a hablar de temas sentimentales: ahí me contó que había conocido un chico nuevo hace poco, que estaba muy bien con él y que estaba en esa parte del enamoramiento en la que está pensando en él todo el día. Le dije que sabía exactamente de que hablaba, pero claro, no le dije que me pasaba todo el día con él.  En mi cabeza se escuchaba un solo grito: ‘¡ROJO!! ¡ROJOO!!!’. Como si fuera poco me dijo que lo había conocido esa noche que me escribió el mensaje, que finalmente había salido con sus amigos y ahí se habían conocido. Se sentían como latigazos al corazón y si que dolían. ¡ROJOOO! Había llegado al umbral máximo de dolor. Tenía ganas de gritarme a mí mismo y golpearme por haberme sometido a ese dolor, por haber caído de nuevo sus cadenas. Era todo culpa mía por esclavizarme a un amor solo-masoquista.


Me quedé un rato más pero después no aguanté, entonces inventé una excusa para irme. Me acompañó hasta la puerta donde nos despedimos con un abrazo y me preguntó: ‘La pasaste bien’ y yo con un poco de ganas de llorar le dije: ‘Siempre la paso bien con vos’. Lo solté y me fui escuchando mi mp3 para no pensar en nada. Justo sonaba ‘The Game Of Love’ de Daft Punk. Que cruel.

Pero bueno, por más que duela, así es el juego del amor, a veces se gana, a veces se pierde. A veces se es el sado y a veces el masoquista. Le deseo lo mejor Sr. Q: Señor, Que-sea-muy-feliz. Quizás algún día sepa lo mucho que lo quise. Por otro lado, quizás sea él el que no esté preparado para un gran amor, quizás le da miedo a someterse a algo tan intenso como lo que tengo para ofrecer. Eso no es culpa de nadie, son las reglas del juego.

Volví a mi casa exhausto como si viniera de una sesión de S&M intensa. Después de un año y medio sin amor, quizás sea hora de cambiar ciertas cosas. De ahora en más, el único sado-masoquismo que voy a practicar será en la cama o en el teléfono.  No en el corazón.

Pablo M. Acuña


 Pregunta para el foro: En las relaciones amorosas ¿Cuál es tu límite del dolor? Por lo general ¿Sos el sado o el masoquista?