domingo, 16 de abril de 2017

Como Cometas



'Quizás encontremos alguna fiesta, no hay sitio no tenga una discoteca, las luces girando como planetas, chicos que se estrellan como cometas’ – Dënver-






Estábamos en el parque, o algo así, en una especie de picnic, o algo así, él leía un libro y disfrutaba de verlo ahí, concentrado, leyendo. Fruncía el ceño y me daba ternura, pasaba de página, me daba ternura, movía los labios mientras leía, me daba ternura. Hacía calor y quería estar a su lado. Eso no me pasa con nadie. Desde donde estaba, veía su mandíbula marcada y sólo pensaba en morderla, con las ganas apiladas de todas esas veces que estuve a punto de morderlas. Recuerdo todas esas veces de memoria. Esa vez que bailamos demasiado cerca y se acercó a decirme algo al oído. Esa vez que sin querer se despidió en un taxi y accidentalmente nuestros labios se tocaron un 47.9%. Esa vez que se durmió en mi hombro por unos segundos. Esa vez que lo descubrí mirándome diferente. Vuelvo a la realidad y es de noche. Hace frío y su imagen desaparece en la oscuridad. Lo busco por todos lados y no lo encuentro. Es como si le hubiese perdido el rastro por siempre. Siento un vacío en el pecho, tristeza y desesperación por encontrarlo. Y de repente, mi teléfono me despierta. Un mensaje de whatsapp de un amigo invitándome a una fiesta electrónica. Si, cualquier cosa que me haga olvidar este sueño/pesadilla.


Me pasé el día pensando en ese sueño y tratando de olvidarlo. Las imágenes me acompañan todo el día. Entro a su Facebook para ver si posteó algo: Nada. Entro a su Instagram para ver si posteó algo: Nada. Veo en whatsapp si actualizó su foto de perfil al menos: nada. Recuerdo que nunca le contesté su último mensaje. Por un momento pienso en escribirle, y cuando estoy a punto de hacerlo me arrepiento. Mejor dejar todo como está. Como cualquier adicción, cuando estás a punto de recaer, es mejor alejarse del lugar, del momento, de todo. Nada mejor que una fiesta electrónica para desconectarme de todo.

Estamos en la Plaza De La Música, todavía no sé qué hago acá. Todos quieren que pruebe éxtasis. Siento que ya estoy grande para eso, pero una parte de mí quiere hacerlo. Yo que nunca probé nada, yo que detesto las drogas, la marihuana, el cigarrillo, todo. En realidad no les veo un sentido ni me parecen divertidas. Nunca sentí atracción por ellas, ni ellas por mí. Pero hoy lo estaba pensando, si no lo hacía hoy ¿cuándo?. Lo iba a seguir pensando. De repente, tenía una sensación rara en el cuerpo, quizás me estaba mimetizando con la paranoia de todos acá. Pero no, era algo diferente, como cuando sentís que algo se aproxima. ¿Nunca les pasó? Es como cuando sentís que alguien te está observando solo que diferente. Más fuerte. No había probado éxtasis, lo prometo.
Sigo bailando, trato de divertirme entre objetos voladores no identificados que se mueven igual. Y a lo lejos veo al ‘Osito Delineado’. ¿Se acuerdan de él? Obvio que no, un crash de la Temporada 1 de Sexo Gay En La Ciudad. Igual que siempre, hermoso, la atracción de los cuerpos celestes hace que la noche nos ponga cerca y me mira. Me sonríe, está drogado claramente, pero aun así recuerda mi nombre. ‘¡Hola Pablo!’. ¡Que lindo cuando la gente te saluda así! – pienso- me saluda como los tipos de antes, me abraza. Quiere seguir conversando, como los tipos de antes, pero en sus brazos tiene un tipito muy como los de ahora, si lo suelta probablemente se estrelle contra el piso. Me mira con un poco de cara de resignación. No me engañas mi querido Osito Delineado, esta tampoco es tu órbita. Pensar que en un universo paralelo, estamos juntos y soy yo el que te está besando esa barba prolija y frondosa. Seguramente me dirías con tu voz grave de locutor si me quiero escapar a nuestro departamento. Te digo que si y en cuestión de minutos estamos teniendo sexo de otro planeta. Lo que daría por estar en ese universo ahora. Mientras me alejo, el tipito se le cuelga al cuello y lo besa extasiadamente. El resignado acepta. No sé si está bueno drogarse. Los dejo y vuelvo con mis amigos.



Las luces girando como planetas. Todavía tengo esta sensación de que alguien está cerca. No la estoy pasando bien, a diferencia de mis amigos que parecen estar en un universo paralelo. Trato de ponerle onda, esta música no me ayuda mucho. Dudo que a todos ellos les guste. Las raves demi época eran más divertidas y coloridas. Una notificación de Facebook. El Sr. Q subió una foto tomando tragos. ¿Con quién estará?¿Dónde está?¿Ya volvió a Córdoba? ¿Cómo está?¿Está en una cita?¿Se acordará de mí? No me juzguen, todos somos adictos a algo. Ya fue, llévenme a un astroplano. ¡Pásenme una pasti o como sea que le dicen!

Todo se empieza a parecer a un agujero negro lleno de zombies. ¿Por qué nadie se viste de colores?¿Por qué estos temas no tienen letras que pueda cantar para distraerme? Soy el drogado más neurótico del mundo. Como sospeché, esto no me hace efecto, lo único que tengo es calor y sed. Pero es porque no hay buena ventilación y desde que llegamos hago un esfuerzo inhumano por pasarla bien y bailar con mis amigos estos ringtones monofónicos.

Me compro un agua y me escapo al patio. Unos walking deads me toman de la mano, quieren sacarse fotos con mis anteojos, salgo corriendo. Tratan de bailar conmigo pero no estoy de humor. Acabo de gastar mucha plata en una pastilla con un dibujito de una luna que no funciona y otra gran parte de mi presupuesto en una botellita de agua no tan fría. No estoy de humor. Atravieso otros zombies traviesos y todavía tengo esta sensación de que me observan. Miro hacia atrás y nada. Y justo ahí, frente a frente, me estrella como un cometa: MI EX NUMERO 3, o lo que queda de él. Tarda un poco pero me reconoce. Me abraza, sospecho que para sostenerse. No les voy a mentir, está más lindo que nunca, zombie y todo. Esta era la sensación que tuve toda la noche, definitivamente. Un poco de melancolía se siente en mi voz tratando de armar una conversación. Salimos un rato afuera a charlar. ¿Ya dije que está más lindo que nunca?. Se me queda mirando con ganas de preguntarme cosas, pero no le salen las oraciones bimembres. Debe tener sobredosis de lunitas. Sólo sonríe y eso es suficiente. En sus ojos también hay un poco de melancolía. Mi agua mineral transpira menos que él y yo juntos. La transpiración en los músculos de sus brazos refleja la luna verdadera y lo hace brillar más aún. Tratamos de llenar los silencios. No me explico cómo dos personas que alguna vez discutían si se casarían en otoño o en verano, ahora estaban a años luz de eso. Alguien lo llama, se tiene que ir. Nos abrazamos fuerte, instintivamente me sale un ‘cuidate’ y se va. Eso sí que me hizo efecto, me secó la boca y me dio más sed que cualquier otra droga.



El resto de la noche me quedé pensando ¿Mi sueño del principio éramos mi ex y yo en un universo paralelo?¿era una premonición de que me lo iba a reencontrar?¿o era el Sr.Q llamándome desde el astroplano?¿Es el desamor es mi verdadera droga?¿soy adicto al amor no correspondido? Ahora entiendo mejor porque toda esta gente se quiere escapar de la realidad. A veces, es demasiado para soportar. No los juzgo, los entiendo. Que haya gente que se aproveche de ese dolor y lo convierta en plata, es un tema para discutir en otra columna. No lo niego, a veces yo también quiero ser un zombie y no sentir nada, estar en órbita infinitamente. Pero ese no soy yo, simplemente no está en mi hacerle trampa a la realidad. Si pasa un cometa quiero estar despierto para verlo.

A la salida vi como un chico lo subía a mi ex, o lo que quedaba de él, a un taxi. Totalmente destruido, totalmente perdido e ido. Ya no brillaba como antes. A la luz del sol, es demasiado dura la realidad.

En el after en el departamento de mi amigo, ya cerca de las 10 de la mañana, recibí un mensaje del Sr. Q. Me invitaba al cine a ver una película. Es la única droga que me hace efecto. Es como ese cometa que no puedo perder la oportunidad de ver. Quizás esa sea una forma positiva de verlo, díganme nerd, díganme cursi, soy adicto a la oportunidad de una historia de amor con final feliz. Al igual que los cometas, no pasan seguido, pero cuando pasen, quiero estar lo más consciente posible para recordarlos.

Escrito Por Pablo M. Acuña



Pregunta para opinar: ¿Cómo fue tu último encuentro con tu ex?

jueves, 26 de enero de 2017

Matafuegos



¨No hay manera de rechazarte,
Cuando sé que hay una oportunidad de demostrarte…
…Lo siento, pero no soy tímido a tu alrededor’

-The Magician –



Habían pasado unas semanas de histerichateo con Cian. Me invitó a tomar un café para seguir conociéndonos. Nos whassapeamos todos los días desde la primera vez que nos vimos. Ya conocíamos bastante el uno del otro. En la segunda cita, ya podía sentir algo de tensión sexual. Me doy cuenta de eso cuando puedo imaginarme como sería tener sexo entre nosotros, dónde le gustaría que lo besen, dónde me besaría, como se desenvolvería en la cama y que cosas lo encenderían más.  En fin, todo iba bien ¿pero quien iba a dar el próximo paso?.


Uno de mis mayores problemas cuando comienzo a conocer a alguien es que a veces, por no decir casi siempre, soy demasiado amistoso y a veces me paso de la raya y perjudico las historias que, podrían llegar a ser, algo más que amistosas. Otra cosa que hago a veces, es auto-friendzonearme antes que me rechacen, supongo que para  que no me lastimen. El primer paso es reconocerlo ¿cierto?.  Pero eso no me estaba sucediendo con Cian, por suerte. Me provocaba ganas de besarlo y quería que las cosas se dieran. Estaba dispuesto a que sucedieran. Por alguna extraña razón, cada vez que estaba con él, me relajaba a un punto en que la timidez desaparecía. Entonces, ¿por qué no dar el próximo paso?

El problema es que cuando estás tan seguro de tus sentimientos, estos pueden nublarte la visión, e impedir ver los sentimientos del otro, ahí es cuando se complica.

Para los millennials, la mayoría de las veces, es fácil confundir la química que tenemos por whatsapp con la química real. Por lo general, son dos cosas totalmente diferentes, en las redes sociales a veces somos otras personas, incluso físicamente (gracias a los filtros de instagram). Nos expresamos diferente, somos más valientes y desinhibidos. En lo personal yo prefiero escribirle a alguien a mandar un audio (ni hablar de llamarlo), siempre me sentí más cómodo escribiendo mis sentimientos y por eso estoy acá, escribiendo esta columna. Me resulta más fácil expresarme así que con el habla, es mi zona de confort.  Sentía que Cian era parecido, en sus mensajes era hasta más atrevido y cuando nos vimos la segunda vez, si bien había tensión sexual, estaba mucho menos relajado que por mensajes de texto.


Otro de los problemas de los millennials son las apps para citas. No es que no las use, ni que me parezcan una mala idea, pero si cambió un poco esto de conocerse cara a cara. Siento que hay una generación que salió tarde del closet y comenzó con estas app como Grindr, Tinder, Happn, Scruff, etc, sin experimentar lo de ir a tomar algo con alguien desconocido, el misterio y la adrenalina de no saber como es, como se relaciona en vivo y hasta no saber como es sin remera. De nuevo, me parece genial para cuando estás buscando tener sexo y nada más, hasta me parece más seguro que ir a ciegas como haciamos antes (Si, seguramente soy mayor que ustedes). Pero en cuanto a conectarse con el otro, mirarse, conversar y demás, siento que hay muchos que no lo han experimentado. Hasta nos suena raro decir ‘tener una cita’, tenemos que decir ‘ir a tomar algo’, ‘picamos algo’, ‘vení y cocino algo’. Tengo amigos que nunca se acercaron a hablarle al chico que le gusta en una disco porque ‘Total, después lo puedo encontrar en facebook’, hoy solo necesitamos unos datos y llegamos a su perfil. Una vez, un amigo se enamoró de un cajero de un local de comida rápida, pero le daba vergüenza acercarse a el y hablarle, sólo nos hizo falta fijarnos en su nombre en su camisa, en facebook pusimos su nombre más el nombre del local y apareció y por ahí si se animó a hablarle.
¿Entonces la tecnología nos está volviendo tímidos de nuevo? 

Lo que me sucedía con Cian en la cita era que sentía la tensión sexual, pero ninguno podía ponerla en palabras o acciones. Algo que se repitía en las últimas citas que tuve, siento que hay una generación que no tuvo esas citas de conversaciones eternas cara a cara y los silencios incómodos que ahora se transformaron en momentos para ver el celular porque siempre hay una notificación que no puede esperar. La cita se estaba volviendo monótona y aburrida, pero ambos teníamos ganas de seguir conversando. Así que tuve una idea: pedir otros cafés para llevar e ir a tomarlo al Parque Sarmiento, ya que estábamos muy cerca. Eran de esas tardes muy frías, demasiado frías para ser primavera casi verano. Aún así fue una buena idea, descontraturó la cita y caminamos un rato hasta encontrar un lugar para sentarnos y seguir conversando. El se soltó un poco más y yo también, nos habíamos olvidado de los celulares por suerte.

La cita había sido un éxito, pero yo necesitaba un poco más, quería dejarle las cosas claras, al menos que sepa mis intenciones. Además lo de estar viendo sus labios al hablar ya se estaba volviendo obvio. Tenía que apagar ese fuego. Y le fui sincero, le dije que por más que me parecía que podríamos llegar a ser amigos, quería algo más con el. No quería que quede simplemente en eso, me interesaba para algo más. El me entendió. A el le pasaba lo mismo, quería que se diera algo entre nosotros. PERO, me dijo, no estaba en ese momento listo para empezar una relación relación. Lo dijo así: una relación-RELACIÓN. Sentía que era muy pronto para el para comenzar algo serio, acabada de salir de algo serio. Yo lo entendí, era lo que me había venido pasando en mis últimos intentos, solo que ahora yo estaba del otro lado. Entendí muchas cosas cuando pude verlo desde esa perspectiva. Pero ahora ¿Cómo hacía para apagar mis ganas de besarlo?.



Ya estábamos en confianza así que le pregunté si podía probar algo. El asintió porque sabía de lo que le estaba hablando. Me miró con sus ojos que a la luz del día estaban aún más cian que nunca y me preguntó con carita de pícaro: ‘¿Acá?’. ‘No hay nadie’, le contesté, ‘No pasa nada’. Y nos besamos. El beso fue como me había imaginado que iba a ser: con muchas ganas y sabor a café. Perfecto. Al menos en  ese momento, habíamos coincidido. Logramos apagar el fuego.


No es fácil encontrar a alguien, estár sincronizados en todo: las intensiones, las pasiones, los objetivos, la madurez. Son muchas cosas que tienen que coincidir, es lógico que no siempre suceda. Hay que seguir buscando. Cuando nos despedimos sentí que no iba a volver a verlo y así fue. Por eso, lo mejor es disfrutar de esos momentos en que coicidis con alguien, las notificaciones pueden esperar.  Los incendios no.

Escrito Por Pablo M. Acuña




Pregunta para opinar: ¿Cuándo estás conociendo a alguien, sos de dar el primer paso?

lunes, 10 de octubre de 2016

Las Cuatro Paredes

“Es como si cada día, estas cuatro paredes se cerraran, en todo lo que tenías,en todo a lo que te aferrabas, en todo lo que amabas.
Pero ahora, esas cuatro paredes, se están cayendo”

-Gorgon City feat. Vaults -

Después de unos meses encerrado en cuatro paredes, era hora de volver. No les voy a mentir, no fue fácil, y todavía ni siquiera sé si estoy listo. Pero después de cortar una relación demasiado larga, ¿alguna vez se está listo 100%? No me malinterpreten, cuando digo relación, no hablo de un noviazgo, hablo de algo peor, que es obsesionarse con algo que nunca sucedió. Así habían quedado las cosas con el Sr. Q. en la nada, en la completa incertidumbre. Mi relación con él, es como esos sitios baldíos que cruzamos todos los días. Como el que está frente a mi casa. Todos los días lo veo y se me ocurren miles de ideas para hacer en ese espacio. Pero está ahí hace años, solo me sirve para proyectar ideas que quizás nunca voy a concretar. Lo cruzo todos los días, proyecto mis ideales y después sigo con mi día. BASTA. Me estoy encerrando de nuevo.

Para salir de las cuatro paredes, hay que romperlas una por una. Darle un mazazo fuerte a la primera era un gran avance:

LA PARED DEL PASADO

Todo lo que no fue, ya no va a ser. Y esto no tiene que ver con perder las esperanzas, simplemente ese momento se perdió y no se recupera. Cualquier plan y proyección que tenía en ese momento era único de ese momento. Si sucede hoy, o en el futuro, seguramente va a ser muy diferente. Entonces de nada sirve pensar y enroscarse pensando frente a una pared. Quizás hay una razón por la que no podemos volver en el tiempo, quizás hay una razón por la que no tenemos ojos en la espalda. Nunca me pareció una buena idea volver con un ex, entonces no entiendo porque esto me costaba tanto de superar. Quizás es más fácil quedarse dentro, quizás es más cómodo. Pero cuando me pongo a pensar todas las oportunidades que perdí por estar encerrado en esa obsesión, me enojo conmigo mismo. Mis amigos se enojan conmigo también. Y los entiendo, porque ellos nunca vieron lo que yo vi, nunca vieron ni sintieron la esperanza que yo sentí en un momento con el Sr. Q. Es por eso que a la pared del pasado solo la puede romper uno mismo. Quizás la más difícil y gruesa de las cuatro. Como todo primer paso, es el más complicado, pero también, al romperla, la más satisfactoria.

LA PARED DEL MIEDO

Cuando al fin uno sale del encierro, de repente, es vulnerable otra vez. Todo ha cambiado y uno mismo ha cambiado. Empezar de cero, volver a empezar en el vacío. Nada más aterrador que una hoja en blanco. ¿Pero porque creer que no va a ser como la primera vez o mejor?¿Por qué pensar que no aprendimos nada? Quizás todo sea más fácil esta vez, quizás nos tienen preparado algo mejor. Y si nunca rompemos la pared del miedo, nunca vamos a poder saberlo. Siempre es mejor saber.

Rompí esa pared y decidí darle la oportunidad a un chico nuevo. Le voy a llamar Cian, por el color de sus ojos. Habíamos coincidido en Tinder hace mucho y me cayó bien desde el primer momento que chateamos. Siempre me cuesta mucho coincidir en Tinder con alguien casi como en la vida real, Es más tengo más suerte con los extranjeros que con la gente de acá de Córdoba. Sus fotos eran lindas y no pretenciosas, es de esas personas que ves una foto y decís, tiene cara de buen tipo. Después cuando fuimos chateando descubrí que mi intuición era correcta pero por miedo, había pospuesto conocernos en vivo. Tenía miedo de que se arruine, que no le guste y más que nada, miedo a que me sucediera como las últimas relaciones que intenté: en ninguna pude conectarme 100% por pensar en el Sr.Q. Pero era hora de intentarlo de nuevo, así que dejé de dar vueltas y yo mismo lo invité a tomar algo.




LA PARED INVISIBLE
Ya en la cita, la estábamos pasando bien. Me sorprendió lo cómodo que me sentía. No solo porque Cian era simpático y cálido, sino también porque me sentía cómodo conmigo mismo. Me di cuenta que la barrera de la timidez que tenía cuando era más chico, ya no estaba. Estaba seguro y hasta confiado. Supongo que más de 10 años de citas no fueron en vano. De algo habían servido. Era jueves a la noche, así que podíamos permitirnos unos tragos, comimos sushi y mientras nos hacíamos esas preguntas que todos hacemos en las primeras citas. Él estaba nervioso, se le resbalaban las cosas. Me parecía tierno, tenía ganas de decirle que se relaje, pero sentía que lo iba a poner más nervioso.

Después de unos tragos más, él se empezó a soltar, después de hablar de nuestras familias, amigos, trabajo, llegó la parte más jugosa y sin preámbulo el me preguntó por mi última relación. Hice una pausa y pensé: puedo hablarle de mi última relación formal o contarle del Sr.Q. Por lo general prefiero ser frontal y sincero desde el principio, siempre me funcionó ser honesto y abrir el diálogo desde el principio. Elegí ser sincero y contarle, sin entrar en muchos detalles, del Sr.Q. Pero siento que en ese momento él debe haber sentido mi tono melancólico, o algo, porque vi como su cara se compungía. La pared melancólica es así, de vidrio transparente, a veces parece que no está, y de repente te la chocás de frente. Tratando de cambiar de tema, le devolví la pregunta y él me contó una historia muy similar y mucho más reciente que la mía. En su voz también había un poco de tristeza y dificultad. Se ve que todos tenemos nuestras propias paredes invisibles. ¿A caso no estamos siempre tratando de olvidar a alguien?

LA PARED DE LA FALSA VENTANA

Después de la cita, volvimos caminando. Era una noche helada, pero los nervios y la adrenalina de no saber cómo iba a ser la despedida nos mantenía calentitos. ¿No es esa la mejor adrenalina? Le pregunté si la había pasado bien, me dijo que si y quedamos de vernos de nuevo pronto. Cuando llegó la hora de separarnos nos quedamos sin saber qué hacer, finalmente me dio un beso medio torpe y vergonzoso. Nos reímos y se fue en un taxi.

Ya en mi cama antes de dormir, estaba contento de haber salido. Es cuando me llegaron dos mensajes: uno era de Cián diciéndome que la había pasado muy bien y agradeciéndome la invitación. El otro, y como un chiste del destino, era del Sr.Q. Me invitaba a cenar al otro día a su casa, él iba a cocinar. Moría por contestarle que sí, que me encantaría, hacia bastante que no lo veía. Pero sabía cómo iba a terminar: el seguramente contándome de quien está enamorado, de alguien nuevo que conoció y yo atragantándome con la comida y muriéndome por dentro. No podía dar tres pasos para adelante y treinta para atrás. No tenía sentido. Era como ver a través de esas ventanas que dan a una pared. Decidí directamente apagar el celular y quedarme con la linda sensación de la noche que había pasado con Cian.




Me fui a dormir contento, contento por mi. Más allá de que funcionen o no las cosas con Cian, al menos, por esa noche había derribado las cuatro paredes. Eso sí nunca hya que confiarse demasiado, romperlas es un trabajo diario, de lunes a lunes y con horas extras los domingos. Pero por ahora las paredes se habían caído, estaba listo para enfrentar el desafío más grande, querer y sobre todo, DEJARME QUERER OTRA VEZ.


Escrito Por Pablo M. Acuña


Pregunta para el foro: Contanos ¿cómo superaste tu última obsesión?

jueves, 18 de junio de 2015

Para Siempre (Final De Temporada XL)



¿Qué busco en otra persona? Una persona que comprenda mi lenguaje y lo hable. Alguien que sepa cuando lo necesito y cuando no. Alguien que respete nuestra libertad, pero que esté ahí cuando lo necesite a mi lado. Alguien fiel a sí mismo que entienda que yo también lo soy. Alguien extraordinario en el sentido más básico y literal de la palabra. Y, si puedo ser ambicioso, alguien que me elija desde el principio y hasta el final…

HACE MÁS DE 3 AÑOS:
Yo perdidamente enamorado de otra persona. El, bailaba junto a esa persona. ¿De dónde salió?¿Por qué justo esta noche estaba ahí? Justo esa noche que yo me había acercado tanto al chico que me gustaba, apareció el de la nada para quedárselo. Ya sabía que iban a estar juntos esa noche, y así fue. Lo detestaba, lo odiaba. Pero ni todo el odio de esa noche bastó. ¿Quién iba a creer que casi 4 años después no me lo iba a poder sacar de la cabeza ni un solo día? Y es que es como dicen: Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. ¿Cómo el odio se transformó en algo tan lindo?¿Cómo un sentimiento tan detestable se transforma en un sentimiento de cariño indestructible?¿Cómo alguien insignificante se transforma en un amor de película?

HACE MENOS DE 3 AÑOS:
En una reunión de amigos, alguien sugirió que deberíamos ser novios. Ambos nos miramos y dijimos: ¡NO HAY FORMA! Quien iba a pensar que esa iba a ser la noche que me iba a enamorar de él. No bastó mucho, solo verlo sonreír. No sé cómo explicar, sentí algo. Una revolución. Y sé que el también sintió algo, no tengo pruebas. Eso se siente. Esa noche conectamos desde un lugar inesperado. ¿Me enamoré con tan poco? Si. Y es que venía de una gran decepción amorosa, o de varias. Creía que no me iba a recuperar o que iba a pasar mucho tiempo hasta enamorarme otra vez. Y así, de repente, me olvidé de todo, de todos, solo por un poco de su atención, una mirada del Sr.Q. ¿Un amor imposible se supera con uno aún más imposible? Parecía que sí. ¿Por qué imposible? Vieron esas parejas que las ves y decís: Qué raro que esos dos estén juntos. No pegan. Bueno, así, multiplicado por mucho. Eso por un lado y por otro lado, ya comencé muy mal porque él estaba en pareja. Y la cosa iba en serio. ¿Qué hice? Lo de siempre. Tratar de ser su amigo, hasta que se me pase la ridícula idea de estar con él. Algo que ya hice muchas veces: convertir el amor en amistad y así al menos conformarme con tenerlo cerca por mucho más tiempo. Lo de siempre. De esa noche, guardé un recuerdo, un souvenir, y a veces, cuando estoy por encontrarme con él, lo llevo en mi bolsillo por si alguna vez me armo de valor y le digo lo que siento por él.


HACE MÁS DE 2 AÑOS:
Necesitaba verlo, estar con él, abrazarlo, verlo sonreír. Y no podía, no tenía sentido. Él estaba de novio. Yo tratando de estar de novio pero siempre pensando en él. Ni siquiera estando con alguien que me quisiera podía dejar de pensar en él. Tuve que cortar y estar libre para pensar en él sin sentirme culpable. Cada relación que comenzaba pensando que iba a olvidarlo, era peor, porque sentía que me asfixiaba en mis pensamientos. Una vez, literalmente estaba en la cama de un chico con mi brazo atrapado debajo de su cuerpo y sin poder dormir pensando en el Sr. Q. Nada más gráfico que eso. Es cuando recibí la noticia de que había cortado con su novio. Y yo atrapado en esa habitación. Cuando logré terminar esa relación estaba dispuesto a decirle lo que sentía por él. No podía esperar más, tenía que ser sincero con él y con mis sentimientos. Pocos días después, salimos a bailar y al final de la noche, él estaba algo borracho. Toda la noche estuvimos muy cerca, demasiado. Hasta que me besó. No sé si para el significó algo. Para mí, en ese momento fue todo. Fue lo que me dio esperanzas de que, en algún lugar de su inconsciente, yo estaba presente.



Nunca mencionamos el beso. Unas semanas después, sin que yo hiciese nada, me invitó a tomar un café. Era mi oportunidad. Ese día era un manojo de nervios, trataba de encontrar la forma de decírselo. Él también estaba nervioso, parecía que quería contarme algo. Hasta que en la conversación surgió el tema de su ex. Me dijo que se habían reencontrado y que había decidido darle otra oportunidad, que todavía sentía cosas por su el. Enterarme de eso fue como si me cayeran miles de baldazos de agua congelada encima. Me explicó que lo que sentía por su ex no había cambiado, todavía lo quería mucho. ¿Entendés?-me preguntaba- y yo pensaba: Obvio que te entiendo, es lo que siento todos los días por vos. El Sr.Q estaba entusiasmado e ilusionado. Nunca lo había visto así: contento, feliz. Decidí no confesarle nada. Amar, a veces, es dejar ir.


HACE MENOS DE 2 AÑOS:
Había pasado un largo tiempo y aún no podía sacármelo de la cabeza. Todos los días pensaba aunque sea un rato en él. ¿Con quién estará?¿Que estarán haciendo?¿Me extrañará aunque sea un poco?¿Le escribo o espero a que el me escriba? Con cada amigo que me juntaba hablábamos de él. Todos me decían cosas malas sobre él y a mí no me importaba. Era como algo que superaba todo eso. Solo pensaba en estar cerca de él. Se lo conté a un amigo que me aconsejó firmemente que dejara de pensar en él, que tenía que dejar de idealizarlo, que no era para mí. Que le parecía mala persona. A la semana siguiente, ese que pensaba que era mi amigo y me estaba cuidando, se acostó con él. Eso me dolió mucho, no sólo por mi amigo que me lo confesó inmediatamente al otro día de que sucediera, porque se sentía culpable, sino también porque el Sr.Q sabía que éramos amigos y que me iba a enterar. Las cosas cambiaron un poco ahí, para con mi amigo y para con elSr. Q. Unos meses después me enteré que él sabía que yo lo quería en secreto, lo que no sé, es desde cuando lo sabía. ¿Desde antes de acostarse con mi amigo o después? Como sea, para el caso, era lo mismo. Algo se había quebrado.

HACE MÁS DE 1 AÑO:
Después de mucho llorar y tratar de olvidar todos los desencuentros con el Sr.Q. Decidí abrirme a conocer a alguien nuevo. No podía seguir estando triste por algo que quizás nunca iba a suceder. Necesitaba alguien que me haga olvidar, alguien de quien enamorarme. Es así que regresé al mundo de las redes sociales para encontrar pareja. Ahí conocí a Niccolò, un italiano que estaba en Córdoba por trabajo. Después de conversar y aceptar a ir una cita con él, me manda una foto para que lo reconozca. Para mi gran sorpresa: ¡¡¡ERA IDÉNTICO AL SR. Q!!! Sí, porque así de retorcido es el Universo. Le pedí más fotos, para comprobar que no me estaba volviendo loco, y en cada foto se parecía más. Dudé si ir pero finalmente accedí y tuvimos una cita increíble. El sexo se sintió espectacular, aunque en mi cabeza estaba mucho más confundido que antes. Cuando desperté me di cuenta que lo que sentía por el Sr. Q era más que algo sexual y pasajero, no era físico. Iba mucho más allá.

HACE MENOS DE 1 AÑO: 
El Sr.Q volvía de un viaje largo, nos íbamos a reencontrar después de mucho tiempo, habíamos estado mensajeándonos. Esa noche era LA noche. No había vuelta atrás. Yo estaba decidido. Y justo cuando estaba por decírselo me cuenta que en su viaje se había estado escribiendo con un chico. Casualmente estaba ahí, me lo presentó y se estuvieron besando en mi cara toda la noche. Sentí esa sensación de cuando estás por llorar fuerte, corrí al baño y tuve un ataque de llanto. Salí un rato después de ese baño, triste, muy triste. ¿Por qué no me rendí en ese momento? No lo sé. No lo puedo explicar. Hay algo que en él que me dan ganas de seguir luchando. No es racional, quizás sea amor puro y real.


HACE UNOS POCOS MESES: 
Mucha agua había pasado bajo el puente. Él y yo solo somos amigos. Yo lo quiero más de lo que debería y en el fondo sé que él me quiere. Se siente espectacular cuando estamos juntos, no lo voy a negar. Aprendí a conformarme con esos pequeños momentos. Disfrutar de cada segundo que paso con él. A veces, me conformo pensando que quizás si hubiésemos estado de novios, ya todo habría terminado y nuestros encuentros no serían tan especiales como lo son ahora, no los disfrutaría tan milimétricamente como los disfruto ahora. ¿Me arrepiento de haber perdido tanto tiempo en esta no-relación? Alguna vez se me pasó por la mente pero cuando el sentimiento es real, cuando los sentimientos son fuertes ¿es un desperdicio? NUNCA.

UNOS MESES DESPUÉS DE HOY:
Seguramente sigo pensando en él. Quién iba a pensar que cuatro años después de chocármelo en la pista y odiarlo, esto se iba a transformar en una historia extraordinaria. Quizás a esta altura ya haya encontrado la forma de decírselo, quizás algún día lea esto y se dé cuenta que hablo de él. Quizás un día yendo a tu trabajo vea ese ladrillo que brilla más fuerte entre todos los ladrillos y entonces sepa que lo que siento por él es para siempre. Y aunque siga adelante, aunque ambos sigamos adelante, lo que siento por él, siempre va a estar acá latiendo. Es, fue y será un amor de película.


¿Si creo que voy a encontrar un amor más grande que este? No lo sé. Pero si hay algo que aprendí, después de todos estos años en la ciudad, es que hasta el encuentro más odioso e insignificante se puede transformar en algo gigante, real, extraordinario. En un amor para siempre. Solo hay que darle tiempo.



Gracias a todos por leerme, a LugaresGayCba por el espacio en su página www.lgcba.com. Hasta la Sexta Temporada de Sexo Gay En La Ciudad en el 2016! :)

Pablo M. Acuña

 pabl3te 
 @pabl3te
 pabl3te@hotmail.com
 youtube.com/pabl3te


Pregunta del foro: Contános tu historia ¿Cuál fue y será tu historia de amor de película? 

jueves, 5 de marzo de 2015

El Talentoso Sr. Q


Estaba en una cita con alguien nuevo que había conocido las redes sociales. Solo un poco más grande que yo, alto, atlético, con una linda sonrisa y de esas personas que tienen 'cara de bueno'. Le vamos a decir Sr. Abrazo, por los hermosos abrazos que daba. De esas personas que le encantan los abrazos y les gusta que duren mucho. Ya casi que me había olvidado de lo mucho que me gustaban a mí. Es lo que pasa cuando estás obsesionado mucho tiempo con alguien que no te es reciproco (hablo del Sr.Q, mi más larga y extenuante obsesión) comenzás a olvidarte de cómo eras antes de adaptarte a las mínimas señales de afecto. Al menos eso me pasa a mí. Recuerdo todo lo que quería antes de conocerlo, antes de estar pensando constantemente en él y en como es, y desviviéndome por alguna demostración ínfima que me diera algún tipo de esperanza.

El Sr. Abrazo me había invitado a su casa, la que había pasado todo el día limpiando, había ido al supermercado más temprano, para cocinarme esa noche. Había preparado la música que íbamos a escuchar mientras comíamos. Y sin embargo, mientras el terminaba de preparar la comida, yo desde su balcón pensaba si se veía el edificio del Sr. Q desde ahí, con quien estará y que estará haciendo. ¿Por qué siempre es así?¿Por qué no valoramos lo que tenemos en el momento? ¿Por qué, después de todo este tiempo, todavía tenía esperanzas?¿Hasta cuándo?

Traté de suicidar los pensamientos sobre el Sr. Q desde ese balcón y focalizarme en la cita. Nos sentamos a cenar la comida que me había preparado con dedicación: un exquisita carne al horno con verduras y comenzamos a hablar sobre nuestras vidas. Cosas super personales para una primera cita: sobre nuestras familias, nuestros ex, nuestras carreras y aspiraciones, ahí me di cuenta que hacía mucho que no contaba esas cosas personales. Es otra de las cosas que suceden cuando te obsesionas con alguien por mucho tiempo, te olvidás de tu propia vida y de cómo eras antes de que todo sucediera. Recordé lo mucho que me gustaban las citas, conocer a alguien desde cero. El Sr. Abrazo comenzaba a mirarme fuertemente mientras conversábamos, casi que podía masticar su mirada. Eran como esas miradas que le hacía a escondidas al Sr. Q de vez en cuando, cuando no me miraba, y me preguntaba si alguna vez las había sentido. O si me había descubierto alguna vez estudiando sus reacciones y movimientos, que es algo que me encanta hacer. No de una forma 'obsesiva psicópata de asesino serial', creo que es algo que me sale naturalmente cuando estoy enamorado de alguien y al mismo tiempo porque como escritor siempre estoy observando todo para después describirlo detalladamente en columnas como estas ja.



Terminamos de cenar y pasamos al living, Y en el medio de la conversación me preguntó: - ¿Te gusta esta música?. - Si, le contesté, era una especie de bossa nova, entonces se paró y fue a subir el volumen. Yo me paré a dejar el trago, él me tomó de la mano y comenzó a moverse con la música. Me hizo gracia, era todo muy cursi. Ahí recordé lo cursi que solía ser antes del Sr. Q. Y es que cuando te obsesionás con alguien, de repente, adquirís rasgos de la otra persona, inconscientemente, quizás para gustarle más o para generar más empatía, quien sabe. A veces, te convertís en otra persona totalmente diferente.

Por supuesto que la culpa era mía, eso lo sabía. En un juicio, nunca podría culpar al Sr. Q de nada, porque todo lo hizo tan meticulosamente que no tendría pruebas para demostrar las veces que miró diferente, sus gestos románticos, podrían simplemente ser gestos amistosos. No puedo culparlo por las cosas que estaba dispuesto a dejar por él, porque eso lo hice enamorado. No puedo culparlo por su frialdad, porque quizás una parte de mi se enamoró de esa parte de su personalidad. Ni tampoco puedo culparlo por aparecerse en mi mente cuando la estoy pasando bien con alguien nuevo como en este momento.

Bailamos un rato con el Sr. Abrazo y después la música terminó. Entonces comenzaron los besos. De esos besos largos y apasionados contra la pared. Me había olvidado lo bien que se sentían los besos seguros de sí mismos. No eran para nada como los besos del Sr. Q, una de esas noches de borrachera, dudosos, quizás por calcular mal la distancia, en un taxi a oscuras. Este beso era un beso de alguien que quería estar conmigo, alguien que estaba seguro de lo que quería. Y es que cuando te gusta alguien, tratás de darle a esa persona, de vez en cuando y en la medida de lo posible, lo que quiere. Y créanme, se siente maravilloso. ¿No es acaso esa la verdadera y más pura manifestación del verdadero cariño?

Me invitó a que pasemos a su habitación y todo se puso más caliente. Demasiado caliente, la excelente noche que habíamos pasado lo ameritaba. Y en ese momento, en el mejor momento del sexo, me sucedió algo que no me había pasado antes. Mi mente se separó de ese momento y comencé a pensar en el Sr.Q. No para calentarme ni nada por el estilo, de repente, comencé a pensar en cómo sería tener sexo con el Sr. Q. Estar y compartir ese momento con él. En si nuestros besos serían apasionados o románticos o buenos o malos. Como se sentiría estar con él en la cama. Si me daría pudor, si le daría pudor a él. Si sería el momento más hermoso de mi vida o si sería raro. Es como que se me apareció muy claramente, casi que lo podía ver ahí con nosotros ¿Cómo había hecho el Sr.Q para meterse en mi mente en ese momento? No tenía idea, debe ser uno de sus talentos. Uno de sus malditos talentos. O quizás era uno de mis defectos, no poder disfrutar de los buenos momentos y concentrarme en lo que no puedo tener. Debería ver el vaso medio lleno, entonces ¿cuál era mi talento?¿Ver la esperanza donde no la hay?¿estar enamorado de alguien a pesar de todas la veces que la pasé mal en esta no-relación?¿olvidarme de todo cuando lo veo y solo pensar en el cariño que le tengo? Quizás mi talento era: ¡mantener una erección pensando todo esto!


En ese momento decidí que tenía que volver en mí, matar de mi mente al Sr. Q y volver a los brazos del Sr. Abrazo. Me concentré muy fuerte y volví. El Sr. Abrazo no lo notó por suerte y terminamos la noche abrazados en su cama, acariciándonos hasta dormirnos.

A la mañana siguiente, mientras me bañaba en la ducha del Sr. Abrazo, trataba de lavar mis pensamientos del Sr. Q, como si pudiera enjuagarlo de mi mente, pero quizás no había suficiente jabón.



Me comencé a vestir antes de irme, el Sr. Abrazo se acercó para abrazarme un ratito más y yo pensaba en si estaba listo para comenzar una nueva relación, en lo bueno que sería enamorarme de alguien nuevo y, si algún día, iba a tener el talento del olvidarme del Talentoso Sr. Q.

Pablo M. Acuña

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Pregunta del foro: Alguna vez teniendo sexo con un chico ¿se te cruzó por la mente otra persona? 

lunes, 24 de noviembre de 2014

Córdoba, Te Amo



Dicen que el amor está a la vuelta de la esquina, pero si hay algo que me ha demostrado la experiencia es que puede estar en cualquier lugar de esta hermosa ciudad. Y no solo eso, también descubrí que cada historia puede convertirse en un amor de película. He aquí algunos ejemplos:

La Plaza de la Intendencia & El Abominable Hombre De Las Nieves

Era profesor de español en Francia y solo venía unas cuantas semanas a Argentina. Hacía mucho frío, era esa época que estaba por nevar en Córdoba. Por esas casualidades de la vida, vivíamos a una cuadra y media. Cosas que solo pasan en esta ciudad. Me invitó a su casa y nos gustamos inmediatamente. Me encantaba que era canoso y tenía cara de bonachón. Me mostró su casa, y yo además de los nervios, me estaba congelando. Mis manos eran básicamente dos icebergs. A él le impresionaba lo fría que estaban, así que me las tomó y trataba de calentarlas. Me abrazó porque sentía que así lo iba a lograr. Y nos quedamos abrazados un rato largo. Se puso cariñoso y comenzamos a besarnos. Me tomó de la mano y me llevó a la habitación. Prendió la estufa al lado de su cama. Mis manos seguían como dos témpanos de hielo, intentamos tener sexo pero mis manos heladas le hacían cosquillas, así que después de un rato decidimos quedarnos abrazados y a los besos. Esa tarde nos quedamos mirando el cielo por su ventana y, según él, estaba por nevar, así que nos vestimos rápido, nos abrigamos bien y compramos unos cafés para llevar a la Plaza De La Intendencia. No cayó nieve ese día, solo un poco de agua nieve. Fue una muy linda cita. Pero ahí quedó todo. No lo volví a ver hasta unos años después y ahora el que era un témpano de hielo, era él. No volvió a saludarme aunque nos cruzamos varias veces de frente. Nunca supe porqué.


La Cañada & El Señor Del Anillo

Habíamos terminado una cita excelente, después de cenar caminamos por la Cañada. Estuvimos toda la noche sin poder besarnos, ni darnos la mano. Nos daba pudor hacerlo en público, eran otras épocas. Nos sentamos a conversar en la Cañada antes de despedirnos, y Martín me dijo: "Bueno, ya está, te tengo que besar, que digan lo que digan". No sé si era por todas las ganas acumuladas pero fue un MUY buen beso y bastante largo. No podíamos parar. De la nada aparecieron unos chicos y cuando nos vieron besándonos comenzaron a aplaudir y se acercaron a darnos la mano y palmaditas. Nos dio gracia y vergüenza al mismo tiempo. Antes de despedirnos me dijo que la había pasado muy bien y agregó: "Pero tengo que confesarte algo". Una de las frases más terroríficas para escuchar en una primera cita. Me dijo que estaba casado y me mostró su anillo, su idea era divorciarse pronto pero no era tan fácil porque tenía una hija. Yo me quería tirar a la Cañada. Le dije que podría habérmelo dicho desde el principio. Yo había visto su anillo, pero pensé que era un anillo más. Que estaba todo bien, pero yo no podía ayudarlo a resolver ese tema y que me llame cuando lo tuviera resuelto. Nunca llamó y no supe más de él.

La Plaza España & Una Serie De Eventos Desafortunados

Nos conocimos en Messenger, eso ya habla de lo antigua que es la historia. No recuerdo quien agregó a quien, pero sí recuerdo que chateábamos todas las noches. Muchos años después, se animó y me invitó a una cita. Pero en ese momento yo estaba de novio, así que le dije que mejor no. Cuando mi relación terminó, fui yo el que lo invitó. Y era el él que estaba en una relación. Porque esas cosas siempre pasan. Hasta que un día el volvió a invitarme y ambos estábamos solteros. Así que fuimos inmediatamente a tener la cita. Recuerdo que fuimos a un bar espantoso, pero la estábamos pasando tan bien que no importaba. Terminamos de comer rápido, porque la comida era horrible y nos queríamos ir de ahí. Así que me dijo de ir a caminar un rato ya que era temprano. Y así caminamos y caminamos. Había mucho viento, en cualquier momento íbamos a salir volando. Yo comencé a tener tos, así que nos sentamos en la Plaza España, que ya estaba decorada para Navidad. El cielo se estaba nublando y parecía que en cualquier momento iba a llover. Nos comenzamos a reír porque todo había salido mal en la cita. Pero cuando la pasás bien con el otro nada de eso importa –le dije- y me miró y sonrió. Entonces me dijo que deberíamos besarnos, para que al menos algo salga bien. Y eso hicimos, ahí entre medio de las columnas gigantes que simulaban ser regalos, nos besamos mucho, mucho tiempo. Eso salió perfecto. Esa noche no pasó de ese beso. Al otro día me dijo que le hubiera gustado invitarme a su casa, pero no se animó. Y le dije que me había pasado lo mismo. Lo dejamos para más adelante, y nunca sucedió. Nunca más volvimos a chatear, ni lo vi conectado. Muchos meses después descubrí en uno de sus mensajes de cumpleaños de facebook, que había fallecido. Me entristeció mucho, aunque ahora cuando paso por la Plaza España, siempre pienso en él, recuerdo esa noche y sonrío.



El Patio Olmos & Nino Quincampoix.

Era mi primera cita con Rafael, mi primer novio. Siempre nos habíamos visto de noche hasta ese día. Estaba muy nervioso porque era una de mis primeras citas y no tenía idea de cómo iba a ser. Nos encontramos en el Patio Olmos, porque íbamos a ver Amélie en el cine. Yo ya la había visto mil veces, pero quería que él la viera. Cuando llegué me estaba esperando y era más hermoso de lo que recordaba. No sabía si saludarlo con un beso o como, así que hice como una cosa extraña y se rió. Rafael siempre hacía chistes de todo y le gustaba ponerme nervioso porque sabía que yo era tímido. En el medio de la película, me tomó la mano, yo me asusté y casi tiro toda la gaseosa. Comenzamos a reírnos, hasta que nos hicieron callar. Durante la película, me acariciaba la mano y ponía su pierna junto a la mía. Hasta que en la parte más romántica de la película (Spoiler Alert) cuando Nino besa a Amélie, Rafael no aguantó más y me besó en la boca. No sé si la gente se dio cuenta o no, no me importaba y a él tampoco. Uno de los besos más lindos que me dieron en mi vida. Esa noche decidimos ponernos de novios y esa forma de besar se convirtió en algo de nuestra relación.

El Teatro 25 de Mayo & Billy Elliot

Nos conocimos en un boliche, hace bastante tiempo, recuerdo que en esa época le di mi mail. El decía que hacía mucho me venía viendo y esa noche se animó a acercarse. Solo me pidió el mail y se fue. Me escribió un mail re lindo y quería que nos conociéramos, pero en vivo, no le gustaba mucho lo de chatear, sentía que en vivo era más real. Así que fui a su casa, me hizo una cena muy rica. La noche estaba hermosa y el tenía un balcón re lindo con reposeras donde nos quedamos charlando toda la noche. El era bailarín, del Teatro 25 de Mayo. Tenía cuerpo de bailarín y era bastante flexible. Eso lo descubrí más tarde cuando tuvimos sexo. Hicimos unas posiciones que nunca pensé que fueran posibles. Hasta que en un momento, nos caímos al piso los dos y morimos de risa. Estuvo muy divertido. Unos días después, me invitó a verlo bailar en el teatro. Yo todavía no estaba seguro si me gustaba o si lo quería como amigo o cuáles eran sus intensiones. Pero esa noche, cuando lo vi bailar en el teatro, ahí me enamoré. ¿Por qué acaso hay algo más seductor que ver a alguien haciendo lo que le gusta apasionadamente?.

El Arco de Córdoba & Robocop

"Ya es hora de conocernos" me dijo esa noche. Y acepté tener una cita con él. Me dijo que me iba a buscar en un taxi y de ahí podíamos ir a su casa aunque quedaba medio lejos. Habíamos hablado por teléfono unas cuantas veces en el chat telefónico, pero era un extraño. La adrenalina y la calentura a veces te hacen hacer esas cosas inconscientes cuando sos adolescente. Le dije que si. No me había mentido en su descripción, era tal cual me había dicho. Era rapado, tenía unos ojos celestes super penetrantes y se le hacían hoyuelos cuando se reía. En el viaje conversamos y escondidas del taxista por ahí me acariciaba las piernas. El viaje se estaba haciendo un poco largo y me empezó a dar un poco de miedo, porque no sabía dónde estábamos yendo. Cuando vi el Arco de Córdoba, comencé a pensar: "listo, este tipo me va a asesinar o me va a raptar y nadie se va a enterar nunca porque no le avisé a nadie que salía con él". Empecé a pensar en cómo escaparme o tirarme del auto en algún semáforo. Supongo que debe haber visto mi cara de susto, porque dijo: "Ya casi llegamos". Entramos a su casa, me dio un vino y nos sentamos a conversar en un sillón. La conversación comenzó a subir de tono. Hasta que dejó la copa y me dijo: "Antes de pasar a la habitación tengo que mostrarte algo". Me agarró la mano y me la apoyó sobre su pierna. Y la fue bajando. Yo creía que era una técnica para que lo tocara, pero de repente me di cuenta que su pierna terminaba y comenzaba una ortopédica. "Soy Robocop"me dice. Y nos comenzamos a reír. A partir de eso ambos nos relajamos y en la cama, me enseño unas muy divertidas posiciones.


El Parque Sarmiento & El Último Tango En Córdoba

Era el 2007, una presentación única de Bajofondo Tango Club en la isla del Parque Sarmiento. Era una hermosa noche de verano, el cielo estrellado y estábamos disfrutando de un recital espectacular en el medio de los árboles. Mientras bailaba con una amiga con la que había ido, veo a lo lejos a Pedro, un chico al que había conocido en otro recital de Bajofondo años atrás y con el que me había besado en el medio de un pogo. Cuando terminó el recital, lo busqué para saludarlo. Y lo vi cruzando el puente para irse. Corrí para alcanzarlo y recuerdo que temblaba de miedo, me latía fuerte el corazón. Le toqué la espalda y le pregunté si se acordaba de mí. Claro que ahí yo tenía 20 kilos menos a cuando nos conocimos. Cuando le expliqué quien era, se acordó y caminamos hasta su departamento mientras conversamos. Me invitó a subir a tomar algo y la pasamos espectacular. Tuvimos sexo escuchando el cd de Bajofondo. A los dos nos encantaba el tema Perfume. Es una noche que nunca voy a olvidar. A las pocos días el se iba a vivir a España, o eso fue lo que me dijo. Lo que no sabe es que semanas después lo vi con otro chico. Una lástima.


Con tantas historias vividas y muchas más por vivir ¿Cómo no amar a esta ciudad? Córdoba, ¡Te Amo!

Dedicado a la memoria de A.R.

Pablo M. Acuña

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Pregunta del foro: ¿Y vos? Contanos alguna de tus historias memorables en esta hermosa ciudad