viernes, 8 de mayo de 2009

Introducción Al Amor (ó Sexo Gay En La Ciudad)




Con solo dieciocho años ahí estaba. En un boliche gay, siendo seducido por un hermoso cordobés de ojos claros. Bah, creo. Cuando realmente me gusta alguien, me cuesta muchísimo mirarlo a los ojos. Era la primera vez que alguien se me acercaba y no lo podía creer. Me sudaban las manos pero trataba de parecer seguro. Y de alguna forma mi risa nerviosa funcionó porque le parecí tierno. Conversamos por horas, bailamos un rato y yo estaba en las nubes. Era lo que había soñado por tanto tiempo. Nos besamos y esa noche, por primera vez, llevé a alguien a mi departamento. Si mi cama tuviera cara, de seguro hubiera puesto una de absoluta sorpresa.


Me llamo Pablo Martin Acuña y como muchos estudiantes universitarios me mudé al corazón del país con las más altas esperanzas y expectativas. Comenzar una carrera y encontrar un corazón que me ame. Viniendo de una provincia donde la población gay parece ser 0,00001, es decir solo yo, venir a Córdoba, a vivir lejos de mi familia, era lo más parecido al paraíso que había conocido. No porque no me guste estar con mi familia, los amo, pero sabía que este era un gran cambio en mi vida el cual era necesario para crecer como persona. Y si que lo fue.

Al haberme dado cuenta a temprana edad de mis gustos sexuales, no fue nada fácil mantener esa mochila en la espalda durante tanto tiempo. Es muy feo sentirse diferente en la adolescencia, ni hablar en la secundaria. No es que la pasé mal, simplemente me sentía fuera de lugar, sentía que no pertenecía a ningún grupo.

Por suerte al llegar a Córdoba hice unos muy buenos amigos a los que después de un tiempo les conté que era gay y fue bastante liberador. Hasta ahora nadie lo ha tomado mal, por suerte.
Mi familia no lo sabía hasta hace unos años, cuando mi mamá encontró en mi pieza, un compilado de mis columnas ‘Desamor Para Principiantes’ en donde hablaba de mis relaciones pasadas con hombres, entonces no pude ocultarlo más. Ellos lo aceptaron bastante bien, aunque siempre tuve el miedo, no esperaba otra actitud. Sé que me aman y siempre lo van a hacer. Además que siempre me apoyaron en todo. Haberles dicho dio un giro increíble en mi vida, lo bueno fue que no tuve que hacerlo y ahora siento que fue lo mejor que me puede haber pasado.

Otro gran giro fue mi primera vez. Fue en esta ciudad y puedo decir que fue una de las mejores. Era con mi primer novio, Rafael, alguien que realmente amaba y él sentía algo parecido. Aunque haya terminado, siempre lo voy a recordar con gran aprecio. Fue bastante difícil olvidarlo. Superar el primer amor es lo más difícil que puede existir.

Volviendo a la noche con el chico de ojos claros, yo estaba feliz, porque este chico me había elegido a mí, le había gustado yo y la verdad todavía no lo podía creer. Después de pasar una noche espectacular me desperté como si no me hiciera falta nada más. Eso es algo que nunca entendí de mi, sé que no a todos le pasa pero, ¿Por qué cuando no tenemos alguien que nos ame, nos sentimos tan incompletos? ¿Por qué cuando nos falta el amor parece que nos falta todo?

Ahora años después relaciono eso con el hecho de haber sido adoptado. Quizás tenga que ver con eso, quizás tenga que ver con mi personalidad, la verdad no lo sé. Lo que si se, es que el amor siempre me dio una energía que no se compara con nada en este mundo.


Así me sentía esa mañana, nos despertamos y yo me sentía completo y listo para correr una maratón. Parecía como si nos conociéramos de toda la vida. Me fui a bañar, mientras él se vestía para hacer el desayuno… o eso era lo que yo creía. Volví para decirle que en lugar de té, quería café. Y ahí lo encontré, robándome plata de mi cajón. No les puedo explicar lo que sentí en ese momento. Fue como una ensalada de todos los sentimientos horribles que alguien puede tener. Ahí mismo, llorando y con las pocas fuerzas que tenia, lo saque de mi departamento. Ni siquiera podía reaccionar, no podía creerlo. Todavía me cuesta creerlo. Ese fue un golpe bajo que me dio la pauta de que, encontrar el amor verdadero, no iba a ser tan fácil como creía.

Unos meses después, ayudado por una buena psicóloga, mis amigos y un poco de fuerza de voluntad, logré superarlo. Viendo el vaso medio lleno, podría decir que me hizo crecer, madurar y aprender. Pero sobre todo me hizo más fuerte.

Un tiempo después comencé a escribir estas columnas, para una página gay local: www.lugaresgaycba.com.ar que me dieron el espacio para escribir sobre mí, las relaciones, el sexo y todo lo que está medio. Escribirlas y compartirlas es una especie de terapia y agradezco poder hacerlo.
Y así, compartiendo con ustedes mis experiencias, espero seguir reflexionando y cuestionándome todo lo que sea necesario para aprender y encontrar un amor espectacular en esta ciudad espectacular.


Sé que aun me falta mucho por vivir y espero compartir todo con ustedes. Siempre teniendo claro una sola cosa. Por más que me hagan muchísimo daño, tenga malas experiencias y pase por situaciones horribles, hay algo que nunca va a cambiar. Nunca, pero nunca, voy a dejar de creer en el amor. Porque ese es quién realmente soy.

Pabl3Te

4 comentarios:

Anónimo dijo...

muy conmovedor
lo importante es que nunca hay que dejar de creer en el amor porque viene de Dios y es energia pura

Anónimo dijo...

el asunto es que no hay que entregarse tan facilmente en pos de un "amor recientemente encontrado"
el amor nace del conocimiento y esto sólo lo construyes con el tiempo, es casi suicida llevar un desconocido a "tu cama "

Anónimo dijo...

la verdad es que genial la columna!!! la leo de vez en cuando y esta muy bien escrita!!!! una vez alguien me dijo que hace falta tener huevos para ser gay... vos tenes los de toro!!! no solo ser gay, sino exponerse, EN CBA es mas suicida que llevar a cualquier desconocido a la cama (como dijeron antes...). Suicida pero muy necesario y me alegro que venga de la mano de alguien como vos...
Asi que me saco el sombrero (si lo tuviera) y que sigan viniendo!!!
Abrazo!!!!

mauri_dj98 dijo...

Ojala todos tuvieramos la suficiente valentia para sacarnos las caretas y decir lo que pensamos y lo que sealmente sentimos. Un abrazo Suerte