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domingo, 24 de febrero de 2019

Despedidas - Final De Temporada: Parte I



'Nunca voy a dejar acercarte a mí, por más importante que seas para mi. porque cada vez que me abro, me lastima. Pero cada vez que me lastimas, menos lloro. Y cada vez que me dejas, estas lágrimas se secan más rápido. Y cada vez que te vas, menos te amo...Es triste pero verdad: soy demasiado bueno en las despedidas’
-Sam Smith



Era de esas noches en las que das vueltas en la cama sin poder dormir. Desperté a las 4:00,
a las 4:45, a las 5:13 y a las 5:33. Se ve que tenía muchos asuntos pendientes. Por un lado Mateo, que me había decepcionado. Me mintió que no podía venir a Córdoba, y en realidad vino a escondidas. Además mi amigo lo había descubierto esa misma noche en Grindr y cerca de nosotros. Es decir todo lo que construí en mi cabeza sobre él se había perdido. Creía que era diferente.

Me escribía diciendo que me extrañaba pero venía a Córdoba a escondidas y seguramente para estar con otras personas. Creía que estábamos avanzando hacia algo serio y era todo mentira. En un punto era mi culpa, en confiar en que alguien sin mucha experiencia en relaciones gays iba a entrar de lleno en una relación ¿En que estaba pensando?¿acaso era hora de decirle adiós? ¿o estaba siendo muy estricto?


A veces cuando conoces a alguien nuevo, querés confiar en lo que te dicen y dejarte llevar. No sospechar ni proyectar tus experiencias pasadas en las nuevas, porque, claramente no sería justo. Pero es cierto que también la gente, muchas veces, actúa igual a todos. ¿O acaso atraemos siempre el mismo tipo de gente que actúa igual?

Ese fin de semana era la Despedida de Solteros de mis amigos. De la primera boda gay del grupo. Estábamos contentos y no quería que todo esto de Mateo lo empañara. Con mi amigo estábamos encargados de comprar el cotillón para la fiesta, fuimos a comprar de todo y nos divertimos con los vendedores. En el medio de la compra me llega un llamado de Mateo. Nunca me había llamado. Además de que no podía atenderlo, no sé si quería. No tenía ganas de hacer todo ese acting de ‘está todo bien’ en medio de cotillón en forma de penes. Porque claro, él no sabía que yo sabía que me había mentido. Entonces desvié la llamada. Por supuesto que volvió a insistir. Todavía no sabía cómo afrontar la situación tampoco. Si decirle que lo había descubierto o si dejar ver hasta donde él sostenía la mentira. Como sea, no era algo que quisiera pensar en medio de máscaras y caretas en forma de penes.

Por supuesto que volvió a insistir más tarde y más de una vez. Es gracioso, porque antes de todo esto nunca me había llamado. Mientras más ignorás a alguien, más te busca. No tiene sentido. ¿Por qué no me llamó unas semanas antes cuando realmente moría por su llamado?


En medio de todo esto, tenía mi otro asunto pendiente: el Sr. Q. La semana pasada su novio me había dicho que él siempre hablaba de mi y justo cuando estaba por contarme algo revelador, se descompuso y se fue a vomitar a un rincón. Por otro lado, el Sr. Q, que actuó toda la noche extraño conmigo. Acercándose de más, diciéndome al oído que iba a terminar su relación y siguiéndome por todos lados. ¿Por qué hacía todo esto cuando estaba borracho?¿por qué nunca hacerlo sobrio?¿por qué todo tenía que ser tan ambiguo entre nosotros?¿cuándo iba a obtener de el Sr. Q una reacción verdadera y honesta?¿No era hora de despedirme de esta relación para siempre? Estaba exhausto de toda la situación, de estar pensando y analizándolo en vano por todo este tiempo. Era hora de avanzar.

Llegó la noche de la fiesta, tenía que dejar estos asuntos pendientes fuera de mi mente y ponerme en modo despedida de solteros. Nada mejor que festejar con mis amigos para ahogar las penas y celebrar. Celebrar que en medio de todos estos sentimientos confusos y el suplicio de la vida amorosa en esta ciudad, se puede llegar a un final feliz y por fin despedirse de la soltería. SI SE PUEDE. Algún día llegará ese día ¿algún día me llegará?


Después de una divertida fiesta con amigos y celebrando con los futuros esposos, decidimos salir a bailar a Club Paraguay a la Fiesta de La Britney. Con cotillón y todo, mis amigos eran los reyes de la fiesta y todos venían a sacarse fotos con nosotros y a felicitar a los futuros esposos. Fue una noche super especial y divertida.

En medio de toda la diversión y el disfrute, uno de mis asuntos pendientes apareció. Mateo me había escrito un texto gigante. Pero no quise abrirlo, no tenía ganas de ponerme a leer y que opaque la noche. Iba a seguir pateando ese asunto el mayor tiempo posible.

Pero siempre que pateás los asuntos pendientes, te persiguen, hasta que te chocan de frente. No, no choqué con Mateo, en el medio de la pista choqué con el novio del Sr. Q: Agustín (pongámosle así, aunque no sea su nombre). El estaba con amigos y miré disimuladamente a su alrededor para ver si estaba con el Sr. Q., pero por suerte no. Esta vez, ambos estábamos sobrios. Se acercó tímido a saludarme. Me agradeció que cuando lo vi vomitando, llamé al Sr. Q y me dijo que no se acordaba nada lo que me había dicho, me pidió perdón. Le expliqué que no era necesario, no me había dicho nada malo. En el fondo quería decirle que nunca completó lo que me iba a decir del Sr Q y de mi. Pero la situación ya era demasiado incómoda. Lo que si hice es preguntarle por el Sr. Q, si había venido con él, como para evitar el bache de silencio incómodo. Me respondió que no tenía idea, que habían terminado la relación. La incomodidad escaló a 1000. No supe qué decirle, así que el agregó información: ‘sabías que se va ¿no?’ , yo no estaba entendiendo nada. ‘¿a dónde?’ -pregunté. ‘Se va a trabajar afuera, a otro país’ me respondió haciéndose el que no le importaba tanto. ‘Ah, no, no sabía’ le contesté, haciéndome el que no me estaba muriendo por dentro. ‘No me dijo nada’. Una amiga vino a buscarlo y se fueron. Yo quedé inmóvil, impávido, sin saber que decir, ni qué hacer.


Después de este dato, no pude sacarme de la cabeza al Sr. Q. ¿a dónde se iba?¿por cuánto tiempo?¿se iba para siempre?¿por qué no me lo había contando cuando nos vimos?¿por eso estaba actuando raro todo este tiempo?¿por eso estaba desaparecido?¿iba a poder despedirme de él?¿pensaba irse sin despedirse?

Era imposible dormir con todo esto en la cabeza y no era para menos. Decidí leer los mensajes viejos de Mateo, para por lo menos cerrar un asunto. En los primeros me hablaba de que había soñado conmigo. Un sueño sexual. Esa es una de esas estrategias clásicas que se usan, cuando querés hablar con alguien y no sabés que excusa poner. Los demás eran mensajes extrañado de porque no atendí el teléfono y el mensaje final y mas largo un planteo de que no entendía porque había reaccionado así, que no esperaba esta actitud tan fría y cortante de mi. Es decir, estaba decepcionado el de mi. Intenté contestarle pero para mi sorpresa, o quizás no tanto, me había eliminado y bloqueado de todas las redes. ¿Quién era el infantil ahora?. No hizo falta despedirse de Mateo, él ya había hecho todo el trabajo por mi. Al menos este asunto estaba cerrado. Ni siquiera valía la pena llorar, ahora iba a dormir un poco más tranquilo.


Pasaron unos días, y todavía no sabía como encarar lo del Sr. Q. No sabía si escribirle o no, quizás ya se había ido. Pero como dije antes. Cuando pateás los asuntos pendientes, tienen esa costumbre de perseguirte hasta que te los chocás de frente. Así fue que una noche volviendo de cenar con amigos en Güemes, me lo crucé de frente. El estaba con una amiga y se sorprendió al verme venir de frente. Mientras nos acercábamos yo pensaba en lo poco mentalizado que estaba para este momento. Después de saludarnos con un lindo abrazo, acompañó a su amiga a tomar un taxi, para quedarse charlando conmigo.




Ahí pensé que quizás esta era la última vez que iba a verlo. Mi cabeza era una ensalada de emociones, sentía desde adentro gestarse unas lágrimas. Había llegado la hora de despedir al Sr. Q y no estaba listo…

Continuará…



Escrito Por Pablo M. Acuña


Pregunta para el foro: ¿Alguna vez tuviste que despedir a un gran amor?

jueves, 22 de noviembre de 2018

Presagio


‘Estoy sintiendo algo, algo diferente, cuando te fuiste el panorama cambió. Estaba ciego, no lo visualicé...Mi mente controla mi corazón, no presté atención a la luz en la oscuridad. Me dejó destrozado y ahora veo tus lágrimas en un presagio’ - Disclosure & Sam Smith



Siempre sucede lo mismo. Siento un llanto a lo lejos, es un hombre llorando, lo busco en la oscuridad entre pasillos oscuros, lo veo en una esquina de una habitación. Está contraído contra la pared, no puedo hacer nada por el. Le apoyo la mano en el hombro, lo contengo. Es un sueño recurrente que tengo.


Habían pasado semanas de la última juntada con Mateo. Este chico con el que me estaba viendo. Después de habernos juntado tantas veces, sentía que lo conocía y sentía que ambos nos estábamos encariñando. Todavía no nos habíamos dado un beso, ni nada por el estilo. Solo podía sentir que había muy buena onda y química. A veces se le escapaba un 'te extraño', o un 'me gustaría estar ahí'. De hecho su idea era mudarse a Córdoba en algún momento. Nos escribíamos seguido. Me dormía y despertaba con sus mensajes.

Yo estaba cautelosamente relajado con la situación. Porque transitando esa delgada línea entre que esto evolucione a una relación o simplemente se convierta en una amistad. No es secreto, la mayoría de los chicos llegan hasta cierto punto conmigo en que se preguntan: ¿tengo una relación o lo prefiero como amigo?. Si bien ya estoy en paz con eso, lo acepto y me resigno, hace tanto que nadie elige la primera opción que la verdad comienzo a cuestionarme si en realidad no es algo que estoy provocando a propósito. Tampoco es secreto que extraño tener una relación, tener a alguien cerca y compartir el día a día. Por eso era irónico que me esté enamorando de alguien que viva a kilómetros de la ciudad y a quien no veo seguido.

Ese fin de semana había una fiesta en Studio Theater, y había organizado para ir con mis amigos. Cuando le conté a Mateo, se puso un poco celoso, aunque trataba de disimularlo. Me parecía tierno, porque se le notaban los celos. Por eso lo sorprendí y se me ocurrió invitarlo. Aceptó venir.

Yo estaba ilusionado con que venga a la fiesta, conozca a mis amigos, y la pasemos bien. Ya que nunca habíamos compartido una fiesta juntos. Pero justo el día antes de la fiesta me dijo que no iba a poder venir. Me pareció raro, pero lo entendí, quizás fue mucho y muy pronto todo. Yo más que nadie sé que esas situaciones dan un poco de timidez e incomodidad. Hablo de cuando el chico que te gusta te presenta a su grupo de amigos y sentís la presión de caerles bien. No quería obligarlo y ponerlo en esa posición. Pero sentía que teníamos confianza para que me lo planteé si era lo que lo incomodaba y lo solucionábamos. Pero me dijo que no tenía que ver con esto. Simplemente se le complicó venir.

Durante toda esa noche me quedé pensando cuánto más iba a aguantar esto de que no estemos cerca, de que todo vaya tan lento y despacio, y si eventualmente iba a tener paciencia durante todo su proceso. ¿No estamos grandes para todo esto?. También pensé: ¿Cuándo te gusta alguien de verdad, acaso no hacés todo lo posible y necesario para que las cosas se den?


Más allá de todo esto decidí olvidarme un rato de todo este drama y disfrutar de la fiesta. Llegamos y estaba repleto. En la pista, la temperatura subía y entre el confeti y la transpiración de los cuerpos, empecé a tener esa sensación, esa intuición extraña de cuando sabés que algo va a suceder. Y de repente el presagio se cumplió. Un abrazo sorpresivo por la espalda. Era el Sr. Q, a quien no veía hace mucho. Desde que estaba de novio, desde que había decidido evitarlo. Por la forma en que me hablaba, demasiado cerca de los labios, parecía que había estado tomando un poco mucho. Me señaló a un grupito de sus amigos que estaban ahí cerca, entre ellos estaba su novio observándonos atentamente. Durante toda la noche, el Sr. Q, iba y venía de su grupo, me convidaba tragos y bailaba cerca nuestro. Cuando nos movíamos de lugar, él hacía todo lo posible por estar cerca. Cuando yo iba a comprar algo a la barra, me seguía para sacarme charla y nos quedábamos conversando alejados de todos. Yo estaba algo incómodo, pero debo admitir que me gustaba, él todavía tenía ese efecto en mi. Se ve que yo también provocaba un efecto en el, porque en un momento pude sentir el efecto que le causaba ahí abajo. Si, en ese lugar que piensan.



Hacia el final de la noche, su novio ya no estaba cerca y él estaba conmigo. Le pregunté: '¿y tu novio?'. Se acercó, me agarró del hombro y me dijo al oído: 'No es mi novio...no va a funcionar...es muy pendejo para mi' - ya muy entrado en copas. Traté de que no me afecte, pero si me afectó: ¿todavía sentía algo por el Sr. Q?¿era necesario volver a caer en estos sentimientos que tanto me costó superar?¿Con qué objetivo el Sr. Q me confesaba todo esto?. Decidí escaparme de esa situación comprometedora y salí a acompañar a mi amigo a fumar afuera.

Mientras trataba de procesar todo, mi amigo se puso a fumar y se acercó alguien a pedirle fuego. Era el novio del Sr. Q. Mi amigo se puso a conversar con unas chicas y el novio del Sr. Q se quedó conversando conmigo. Se presentó, y cuando le dije que me llamaba Pablo, me dijo: 'ah, vos sos Pablo...', ahí me di cuenta que él estaba más borracho de lo que parecía, 'El "Sr. Q" (obvio que él lo llamó por su nombre) siempre me cuenta de vos....', el nivel de incomodidad subió a 1000. 'Me contó que vos...' y justo cuando iba a decir algo, se auto-interrumpió y se fue contra una pared. Parecía que iba a vomitar. Fui a buscar al Sr. Q adentro para que lo ayude, le alerté que su novio se sentía mal y lo llevé hasta donde estaba. A lo lejos vi que se pusieron a discutir. El Sr. Q volvió para despedirse con un abrazo y se fue a seguirlo.



Después de una noche agitada, fuimos a desayunar con mis amigos. Yo pensativo y agotado de todo lo que había pasado. Cuando mi amigo me sorprende y me muestra una foto de Mateo en Grindr, conectado hacia unas cuantas horas. No lo podía creer. No solo me había mentido que no iba a venir a Córdoba, sino también había estado buscando concretar algo sexual con alguien y quién sabe, quizás estaba en ese mismo momento con otra persona. Al final no me extrañaba tanto como decía. Gran decepción.

Volví a mi casa exhausto y sin entender muy bien todo lo que había pasado. Con muchas cosas dándome vueltas en la cabeza era imposible dormir. Sólo pensaba en la mentira de Mateo, en sí me imaginé todo lo que habíamos vivido estos meses, si yo era al único que visitaba acá en la ciudad. En el Sr Q y toda su actitud, lo que me dijo en secreto, lo que no terminó de confesarme su novio. Pero sobre todo ¿por qué todo tiene que ser tan complicado?¿Porqué es tan difícil llegar a una relación concreta?¿Por qué siempre al final me quedo solo y sin nada en medio de miles de sentimientos ambiguos?¿Hasta cuando voy a seguir así?

Finalmente el hombre llorando de mi sueño era yo. El presagio se cumplió. 

Escrito Por Pablo M. Acuña


Pregunta para el foro: ¿Las relaciones son complicadas o las complicamos nosotros?

jueves, 26 de enero de 2017

Matafuegos



¨No hay manera de rechazarte,
Cuando sé que hay una oportunidad de demostrarte…
…Lo siento, pero no soy tímido a tu alrededor’

-The Magician –



Habían pasado unas semanas de histerichateo con Cian. Me invitó a tomar un café para seguir conociéndonos. Nos whassapeamos todos los días desde la primera vez que nos vimos. Ya conocíamos bastante el uno del otro. En la segunda cita, ya podía sentir algo de tensión sexual. Me doy cuenta de eso cuando puedo imaginarme como sería tener sexo entre nosotros, dónde le gustaría que lo besen, dónde me besaría, como se desenvolvería en la cama y que cosas lo encenderían más.  En fin, todo iba bien ¿pero quien iba a dar el próximo paso?.


Uno de mis mayores problemas cuando comienzo a conocer a alguien es que a veces, por no decir casi siempre, soy demasiado amistoso y a veces me paso de la raya y perjudico las historias que, podrían llegar a ser, algo más que amistosas. Otra cosa que hago a veces, es auto-friendzonearme antes que me rechacen, supongo que para  que no me lastimen. El primer paso es reconocerlo ¿cierto?.  Pero eso no me estaba sucediendo con Cian, por suerte. Me provocaba ganas de besarlo y quería que las cosas se dieran. Estaba dispuesto a que sucedieran. Por alguna extraña razón, cada vez que estaba con él, me relajaba a un punto en que la timidez desaparecía. Entonces, ¿por qué no dar el próximo paso?

El problema es que cuando estás tan seguro de tus sentimientos, estos pueden nublarte la visión, e impedir ver los sentimientos del otro, ahí es cuando se complica.

Para los millennials, la mayoría de las veces, es fácil confundir la química que tenemos por whatsapp con la química real. Por lo general, son dos cosas totalmente diferentes, en las redes sociales a veces somos otras personas, incluso físicamente (gracias a los filtros de instagram). Nos expresamos diferente, somos más valientes y desinhibidos. En lo personal yo prefiero escribirle a alguien a mandar un audio (ni hablar de llamarlo), siempre me sentí más cómodo escribiendo mis sentimientos y por eso estoy acá, escribiendo esta columna. Me resulta más fácil expresarme así que con el habla, es mi zona de confort.  Sentía que Cian era parecido, en sus mensajes era hasta más atrevido y cuando nos vimos la segunda vez, si bien había tensión sexual, estaba mucho menos relajado que por mensajes de texto.


Otro de los problemas de los millennials son las apps para citas. No es que no las use, ni que me parezcan una mala idea, pero si cambió un poco esto de conocerse cara a cara. Siento que hay una generación que salió tarde del closet y comenzó con estas app como Grindr, Tinder, Happn, Scruff, etc, sin experimentar lo de ir a tomar algo con alguien desconocido, el misterio y la adrenalina de no saber como es, como se relaciona en vivo y hasta no saber como es sin remera. De nuevo, me parece genial para cuando estás buscando tener sexo y nada más, hasta me parece más seguro que ir a ciegas como haciamos antes (Si, seguramente soy mayor que ustedes). Pero en cuanto a conectarse con el otro, mirarse, conversar y demás, siento que hay muchos que no lo han experimentado. Hasta nos suena raro decir ‘tener una cita’, tenemos que decir ‘ir a tomar algo’, ‘picamos algo’, ‘vení y cocino algo’. Tengo amigos que nunca se acercaron a hablarle al chico que le gusta en una disco porque ‘Total, después lo puedo encontrar en facebook’, hoy solo necesitamos unos datos y llegamos a su perfil. Una vez, un amigo se enamoró de un cajero de un local de comida rápida, pero le daba vergüenza acercarse a el y hablarle, sólo nos hizo falta fijarnos en su nombre en su camisa, en facebook pusimos su nombre más el nombre del local y apareció y por ahí si se animó a hablarle.
¿Entonces la tecnología nos está volviendo tímidos de nuevo? 

Lo que me sucedía con Cian en la cita era que sentía la tensión sexual, pero ninguno podía ponerla en palabras o acciones. Algo que se repitía en las últimas citas que tuve, siento que hay una generación que no tuvo esas citas de conversaciones eternas cara a cara y los silencios incómodos que ahora se transformaron en momentos para ver el celular porque siempre hay una notificación que no puede esperar. La cita se estaba volviendo monótona y aburrida, pero ambos teníamos ganas de seguir conversando. Así que tuve una idea: pedir otros cafés para llevar e ir a tomarlo al Parque Sarmiento, ya que estábamos muy cerca. Eran de esas tardes muy frías, demasiado frías para ser primavera casi verano. Aún así fue una buena idea, descontraturó la cita y caminamos un rato hasta encontrar un lugar para sentarnos y seguir conversando. El se soltó un poco más y yo también, nos habíamos olvidado de los celulares por suerte.

La cita había sido un éxito, pero yo necesitaba un poco más, quería dejarle las cosas claras, al menos que sepa mis intenciones. Además lo de estar viendo sus labios al hablar ya se estaba volviendo obvio. Tenía que apagar ese fuego. Y le fui sincero, le dije que por más que me parecía que podríamos llegar a ser amigos, quería algo más con el. No quería que quede simplemente en eso, me interesaba para algo más. El me entendió. A el le pasaba lo mismo, quería que se diera algo entre nosotros. PERO, me dijo, no estaba en ese momento listo para empezar una relación relación. Lo dijo así: una relación-RELACIÓN. Sentía que era muy pronto para el para comenzar algo serio, acabada de salir de algo serio. Yo lo entendí, era lo que me había venido pasando en mis últimos intentos, solo que ahora yo estaba del otro lado. Entendí muchas cosas cuando pude verlo desde esa perspectiva. Pero ahora ¿Cómo hacía para apagar mis ganas de besarlo?.



Ya estábamos en confianza así que le pregunté si podía probar algo. El asintió porque sabía de lo que le estaba hablando. Me miró con sus ojos que a la luz del día estaban aún más cian que nunca y me preguntó con carita de pícaro: ‘¿Acá?’. ‘No hay nadie’, le contesté, ‘No pasa nada’. Y nos besamos. El beso fue como me había imaginado que iba a ser: con muchas ganas y sabor a café. Perfecto. Al menos en  ese momento, habíamos coincidido. Logramos apagar el fuego.


No es fácil encontrar a alguien, estár sincronizados en todo: las intensiones, las pasiones, los objetivos, la madurez. Son muchas cosas que tienen que coincidir, es lógico que no siempre suceda. Hay que seguir buscando. Cuando nos despedimos sentí que no iba a volver a verlo y así fue. Por eso, lo mejor es disfrutar de esos momentos en que coicidis con alguien, las notificaciones pueden esperar.  Los incendios no.

Escrito Por Pablo M. Acuña




Pregunta para opinar: ¿Cuándo estás conociendo a alguien, sos de dar el primer paso?

jueves, 18 de junio de 2015

Para Siempre (Final De Temporada XL)



¿Qué busco en otra persona? Una persona que comprenda mi lenguaje y lo hable. Alguien que sepa cuando lo necesito y cuando no. Alguien que respete nuestra libertad, pero que esté ahí cuando lo necesite a mi lado. Alguien fiel a sí mismo que entienda que yo también lo soy. Alguien extraordinario en el sentido más básico y literal de la palabra. Y, si puedo ser ambicioso, alguien que me elija desde el principio y hasta el final…

HACE MÁS DE 3 AÑOS:
Yo perdidamente enamorado de otra persona. El, bailaba junto a esa persona. ¿De dónde salió?¿Por qué justo esta noche estaba ahí? Justo esa noche que yo me había acercado tanto al chico que me gustaba, apareció el de la nada para quedárselo. Ya sabía que iban a estar juntos esa noche, y así fue. Lo detestaba, lo odiaba. Pero ni todo el odio de esa noche bastó. ¿Quién iba a creer que casi 4 años después no me lo iba a poder sacar de la cabeza ni un solo día? Y es que es como dicen: Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. ¿Cómo el odio se transformó en algo tan lindo?¿Cómo un sentimiento tan detestable se transforma en un sentimiento de cariño indestructible?¿Cómo alguien insignificante se transforma en un amor de película?

HACE MENOS DE 3 AÑOS:
En una reunión de amigos, alguien sugirió que deberíamos ser novios. Ambos nos miramos y dijimos: ¡NO HAY FORMA! Quien iba a pensar que esa iba a ser la noche que me iba a enamorar de él. No bastó mucho, solo verlo sonreír. No sé cómo explicar, sentí algo. Una revolución. Y sé que el también sintió algo, no tengo pruebas. Eso se siente. Esa noche conectamos desde un lugar inesperado. ¿Me enamoré con tan poco? Si. Y es que venía de una gran decepción amorosa, o de varias. Creía que no me iba a recuperar o que iba a pasar mucho tiempo hasta enamorarme otra vez. Y así, de repente, me olvidé de todo, de todos, solo por un poco de su atención, una mirada del Sr.Q. ¿Un amor imposible se supera con uno aún más imposible? Parecía que sí. ¿Por qué imposible? Vieron esas parejas que las ves y decís: Qué raro que esos dos estén juntos. No pegan. Bueno, así, multiplicado por mucho. Eso por un lado y por otro lado, ya comencé muy mal porque él estaba en pareja. Y la cosa iba en serio. ¿Qué hice? Lo de siempre. Tratar de ser su amigo, hasta que se me pase la ridícula idea de estar con él. Algo que ya hice muchas veces: convertir el amor en amistad y así al menos conformarme con tenerlo cerca por mucho más tiempo. Lo de siempre. De esa noche, guardé un recuerdo, un souvenir, y a veces, cuando estoy por encontrarme con él, lo llevo en mi bolsillo por si alguna vez me armo de valor y le digo lo que siento por él.


HACE MÁS DE 2 AÑOS:
Necesitaba verlo, estar con él, abrazarlo, verlo sonreír. Y no podía, no tenía sentido. Él estaba de novio. Yo tratando de estar de novio pero siempre pensando en él. Ni siquiera estando con alguien que me quisiera podía dejar de pensar en él. Tuve que cortar y estar libre para pensar en él sin sentirme culpable. Cada relación que comenzaba pensando que iba a olvidarlo, era peor, porque sentía que me asfixiaba en mis pensamientos. Una vez, literalmente estaba en la cama de un chico con mi brazo atrapado debajo de su cuerpo y sin poder dormir pensando en el Sr. Q. Nada más gráfico que eso. Es cuando recibí la noticia de que había cortado con su novio. Y yo atrapado en esa habitación. Cuando logré terminar esa relación estaba dispuesto a decirle lo que sentía por él. No podía esperar más, tenía que ser sincero con él y con mis sentimientos. Pocos días después, salimos a bailar y al final de la noche, él estaba algo borracho. Toda la noche estuvimos muy cerca, demasiado. Hasta que me besó. No sé si para el significó algo. Para mí, en ese momento fue todo. Fue lo que me dio esperanzas de que, en algún lugar de su inconsciente, yo estaba presente.



Nunca mencionamos el beso. Unas semanas después, sin que yo hiciese nada, me invitó a tomar un café. Era mi oportunidad. Ese día era un manojo de nervios, trataba de encontrar la forma de decírselo. Él también estaba nervioso, parecía que quería contarme algo. Hasta que en la conversación surgió el tema de su ex. Me dijo que se habían reencontrado y que había decidido darle otra oportunidad, que todavía sentía cosas por su el. Enterarme de eso fue como si me cayeran miles de baldazos de agua congelada encima. Me explicó que lo que sentía por su ex no había cambiado, todavía lo quería mucho. ¿Entendés?-me preguntaba- y yo pensaba: Obvio que te entiendo, es lo que siento todos los días por vos. El Sr.Q estaba entusiasmado e ilusionado. Nunca lo había visto así: contento, feliz. Decidí no confesarle nada. Amar, a veces, es dejar ir.


HACE MENOS DE 2 AÑOS:
Había pasado un largo tiempo y aún no podía sacármelo de la cabeza. Todos los días pensaba aunque sea un rato en él. ¿Con quién estará?¿Que estarán haciendo?¿Me extrañará aunque sea un poco?¿Le escribo o espero a que el me escriba? Con cada amigo que me juntaba hablábamos de él. Todos me decían cosas malas sobre él y a mí no me importaba. Era como algo que superaba todo eso. Solo pensaba en estar cerca de él. Se lo conté a un amigo que me aconsejó firmemente que dejara de pensar en él, que tenía que dejar de idealizarlo, que no era para mí. Que le parecía mala persona. A la semana siguiente, ese que pensaba que era mi amigo y me estaba cuidando, se acostó con él. Eso me dolió mucho, no sólo por mi amigo que me lo confesó inmediatamente al otro día de que sucediera, porque se sentía culpable, sino también porque el Sr.Q sabía que éramos amigos y que me iba a enterar. Las cosas cambiaron un poco ahí, para con mi amigo y para con elSr. Q. Unos meses después me enteré que él sabía que yo lo quería en secreto, lo que no sé, es desde cuando lo sabía. ¿Desde antes de acostarse con mi amigo o después? Como sea, para el caso, era lo mismo. Algo se había quebrado.

HACE MÁS DE 1 AÑO:
Después de mucho llorar y tratar de olvidar todos los desencuentros con el Sr.Q. Decidí abrirme a conocer a alguien nuevo. No podía seguir estando triste por algo que quizás nunca iba a suceder. Necesitaba alguien que me haga olvidar, alguien de quien enamorarme. Es así que regresé al mundo de las redes sociales para encontrar pareja. Ahí conocí a Niccolò, un italiano que estaba en Córdoba por trabajo. Después de conversar y aceptar a ir una cita con él, me manda una foto para que lo reconozca. Para mi gran sorpresa: ¡¡¡ERA IDÉNTICO AL SR. Q!!! Sí, porque así de retorcido es el Universo. Le pedí más fotos, para comprobar que no me estaba volviendo loco, y en cada foto se parecía más. Dudé si ir pero finalmente accedí y tuvimos una cita increíble. El sexo se sintió espectacular, aunque en mi cabeza estaba mucho más confundido que antes. Cuando desperté me di cuenta que lo que sentía por el Sr. Q era más que algo sexual y pasajero, no era físico. Iba mucho más allá.

HACE MENOS DE 1 AÑO: 
El Sr.Q volvía de un viaje largo, nos íbamos a reencontrar después de mucho tiempo, habíamos estado mensajeándonos. Esa noche era LA noche. No había vuelta atrás. Yo estaba decidido. Y justo cuando estaba por decírselo me cuenta que en su viaje se había estado escribiendo con un chico. Casualmente estaba ahí, me lo presentó y se estuvieron besando en mi cara toda la noche. Sentí esa sensación de cuando estás por llorar fuerte, corrí al baño y tuve un ataque de llanto. Salí un rato después de ese baño, triste, muy triste. ¿Por qué no me rendí en ese momento? No lo sé. No lo puedo explicar. Hay algo que en él que me dan ganas de seguir luchando. No es racional, quizás sea amor puro y real.


HACE UNOS POCOS MESES: 
Mucha agua había pasado bajo el puente. Él y yo solo somos amigos. Yo lo quiero más de lo que debería y en el fondo sé que él me quiere. Se siente espectacular cuando estamos juntos, no lo voy a negar. Aprendí a conformarme con esos pequeños momentos. Disfrutar de cada segundo que paso con él. A veces, me conformo pensando que quizás si hubiésemos estado de novios, ya todo habría terminado y nuestros encuentros no serían tan especiales como lo son ahora, no los disfrutaría tan milimétricamente como los disfruto ahora. ¿Me arrepiento de haber perdido tanto tiempo en esta no-relación? Alguna vez se me pasó por la mente pero cuando el sentimiento es real, cuando los sentimientos son fuertes ¿es un desperdicio? NUNCA.

UNOS MESES DESPUÉS DE HOY:
Seguramente sigo pensando en él. Quién iba a pensar que cuatro años después de chocármelo en la pista y odiarlo, esto se iba a transformar en una historia extraordinaria. Quizás a esta altura ya haya encontrado la forma de decírselo, quizás algún día lea esto y se dé cuenta que hablo de él. Quizás un día yendo a tu trabajo vea ese ladrillo que brilla más fuerte entre todos los ladrillos y entonces sepa que lo que siento por él es para siempre. Y aunque siga adelante, aunque ambos sigamos adelante, lo que siento por él, siempre va a estar acá latiendo. Es, fue y será un amor de película.


¿Si creo que voy a encontrar un amor más grande que este? No lo sé. Pero si hay algo que aprendí, después de todos estos años en la ciudad, es que hasta el encuentro más odioso e insignificante se puede transformar en algo gigante, real, extraordinario. En un amor para siempre. Solo hay que darle tiempo.



Gracias a todos por leerme, a LugaresGayCba por el espacio en su página www.lgcba.com. Hasta la Sexta Temporada de Sexo Gay En La Ciudad en el 2016! :)

Pablo M. Acuña

 pabl3te 
 @pabl3te
 pabl3te@hotmail.com
 youtube.com/pabl3te


Pregunta del foro: Contános tu historia ¿Cuál fue y será tu historia de amor de película? 

martes, 19 de agosto de 2014

Ciao



Después de volver de Buenos Aires, todo parecía estar bastante tranquilo acá en Córdoba. Tranquilo, estable…aburrido. Todo era "Tranquilidad En La Ciudad". El Sr Q, quien sabe donde estaba, o con quien. Por lo que era hora de conocer gente nueva, lo que se está haciendo cada vez más difícil. No solo porque no queda mucha gente por conocer, sino porque o son demasiado chicos o demasiado novios. Muchos de mis amigos conocieron a sus novios por redes sociales, y aunque preferiría que se dé en vivo y en directo ¿Por qué no tratar?

Facebook es muy público: conocés a alguien y lo ve todo el mundo y aparecen los 'roba-amigos'. Twitter es limitado: Necesito más de 140 caracteres para conquistar a alguien. Tinder es lento: hasta que coinciden que a ambos le guste el otro, para eso espero la vida real. Grindr es un catálogo de abdominales y torsos sin cabeza: pero bueno, de vez en cuando, aparece alguien que no quiere ir a los bifes de una. Que los hay, los hay. Hacía meses que tenía la cuenta y la verdad nunca había estado con nadie, los chats se vuelven básicos, lo que está bien, es decir para eso es la aplicación, pero yo buscaba otra cosa. Y ahí apareció él. Yo no le había prestado atención porque tenía una de esas fotos sin remera y abdominales marcados. Pero comenzó su chat con una palabra graciosa que me delató que no era de por acá. Niccolò, era italiano, tenía mi misma edad y era justo lo que buscaba. Terminamos teniendo una conversación chistosa sobre los pijamas hasta que finalmente preguntó como podíamos hacer para conocernos. "¿Un café o una cerveza? Mañana tengo el día libre" me dijo. Era justo lo que esperaba que me dijera.

Claro que no todo podía ser perfecto, antes de despedirnos del chat me mandó unas fotos suyas más actuales y ¡oh sorpresa! ¡¡¡Era fisicamente igual al Sr. Q!!!. ¿Qué me estaba diciendo el Universo? Le pedí otra foto sobre todo para comprobar que no me estaba volviendo loco/obse/paranoico y fue peor porque salió haciendo los mismos gestos que hace el Sr. Q en las fotos. No sabía si todo esto era bueno o no. Esto puso en duda lo de ir a conocerlo, porque la idea de conocer alguien nuevo es justamente olvidar lo viejo. Pero por otro lado, no podía dejar pasar la oportunidad de conocerlo.


Nos encontramos en la Cañada para tomar un café, llovía un poco. Se dio vuelta y quedé mudo. Era igual. Muy simpático, hablaba muy bien español con un acento gracioso. Fuimos a Apartamento, merendamos y conversamos fluidamente sobre nuestras vidas. Lo bueno de haber tenido tantas citas en mi vida, es que no me pongo tan nervioso como antes cuando solía quedarme mudo. Queríamos seguir conversando así que pedimos unos tragos, sobretodo porque se venía la parte de hablar de las relaciones anteriores.

El se extendió sobre su ex, lo que había sufrido y lo mal que lo había pasado, todo lo que le mintió y se lo veía aún enojado. Yo le conté sobre el Sr.Q, aunque no era una relación ni nada, a las historias con mis ex las tengo cerradas y con la mayoría me llevo bastante bien. Cuando le conté me dijo que se notaba que todavía me gustaba, porque de lo contrario debería estar más enojado o triste con la situación y se lo contaba con una sonrisa. Eso me sorprendió. También debo decir que me parecía bastante bizarro contárselo a alguien que se parecía tanto. Pero la verdad es que más allá de todo lo que no pasó con Sr. Q, todavía quedan restos ahí y le tengo mucho cariño, no podría enojarme con él. Es muy loco que en esas historias que nunca se cierran, siempre queda esa sensación de que con tal de estar con él le perdonarías cualquier cosa, algo que nos olvidamos rápidamente después durante las relaciones que SI llegan a concretarse.

Era domingo y la lluvia había parado un poco, así que fuimos a dar unas vueltas por ahí para seguir conversando. No había mucha gente en la calle y entre una de sus miradas pícaras, me tomó la mano. Creo que no me tomaban la mano en público desde el 2009 y ahí la lluvia volvió, porque claro, era extraño hasta para el universo. Entramos al bar más cercano, aunque ya no había nadie, era temprano, así que nos sentamos en la barra, donde nos hicimos amigos del barman, porque él era uno de esos turistas que les gusta socializar. Comenzamos con un toc-toc de tequila y después el barman nos hizo unos tragos riquísimos de su autoría. También estaba ahí su novia que había venido a visitarlo y terminamos en una especie de cita doble con el bar solo para nosotros. Niccolò se puso más cariñoso y no me soltaba la mano. Me decía que no quería que terminara la noche, así que me invitó a su apart-hotel a tomar un café. En otra circunstancia no habría aceptado, pero solo estaba en el Córdoba por unos días y también tenía a mis amigos en la cabeza diciéndome que no estoy abierto a conocer a alguien nuevo y que tenía que olvidarme de las reglas ridículas. Además ¿Cuántas veces en la vida se da una oportunidad así de estar con alguien que además de ser cariñoso es idéntico al chico con quien estuviste obsesionado por meses?

Nos apuramos a llegar al apart-hotel, pero no aguantó, y ahí entre una calle oscura, en medio de la llovizna, me besó. Después dicen que esas cosas solo pasan en las películas. El beso fue espectacular, porque claro, no solo tenía la expectativa de todo ese día, sino de todos los meses que había querido hacer exactamente eso con el Sr.Q. Lo sé, no estaba bueno comparar, pero por un lado, él ya lo sabía, ya le había aclarado lo mucho que se parecía y por otro, seguramente si no se parecían, lo iba a comparar igual, porque siempre, aunque sea sin querer, consciente o inconscientemente, terminamos comparando.

En el apart-hotel, lo único que queríamos cenar, eran más besos. Pasamos salvajemente a la cama y todo fue perfecto. Hasta que, en medio de la oscuridad, rompimos la mesita de luz y todo se cayó al piso. Nos reímos a carcajadas. Levantamos todo así nomás y se puso serio, para decirme que la había pasado muy bien conmigo. "Necesitaba pasarla bien" me dijo. "Yo también…mucho", le contesté. "Fue muy lindo conocerte" y de hecho lo fue. Me pidió que me quedara a dormir con él, se estaba haciendo tarde. Por alguna razón, no podía decirle que no. Y nos dormimos acariciándonos. Por momentos me detenía a observarlo, no podía creer que todo lo que pasaba era real.

Cuando despertamos al otro día, ambos estábamos contentos. Había dormido muy bien, algo que no siempre me sucede en otra cama que no sea la mía, con otra almohada y con alguien al lado. Pero esta vez, todo había sido placentero. Desayunamos unos besos con sabor a despedida. No sabíamos si nos íbamos a volver a ver, pero ambos sabíamos que íbamos a guardar todo como un lindo recuerdo.


Mientras lo acariciaba pensaba en como es extraño el Universo, que te quita ciertas cosas pero te recompensa con otras. Que todo está planeado a la perfección y que estamos predestinados a conocer a ciertas personas para ayudarnos a superar a otras o para darnos cuenta de cosas que antes no veíamos. Como por ejemplo que estando ahí con Niccolò entre mis brazos, había una parte de mí que quería que fuera el Sr. Q., que por más que se parecieran físicamente, no era lo mismo. Mi enamoramiento con el Sr.Q. no era, y nunca fue, físico. Más allá de que es lindo, ambos eran lindos, había otras cosas que me enamoraron de él que nadie podía reemplazar. Esa era la realidad y estaba bien. Lo tenía que aceptar y superar.


Nos dimos un abrazo largo, no queríamos soltarnos. Era un abrazo de agradecimiento por el día de película que habíamos pasado pero también porque sin darse cuenta me había aclarado muchas cosas. Nos despedimos con un "ciao", que no solo significa "adiós", también significa "hola". Y nada encajaba mejor con el momento, era el final de una etapa y el comienzo de otra. Esperemos que una mucho mejor.

Pablo M. Acuña

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Pregunta del foro:  ¿Creés que estamos destinados a conocer a ciertas personas?